El fantasma del paramilitarismo recorre la Sierra
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6 febrero, 2015

El fantasma del paramilitarismo recorre la Sierra

Foto tomada de  www.semana.com

Es el año 2000 y una intensa ola de violencia azota Santa Marta.  “El Patrón” como se conoce a Hernán Giraldo, comandante de las Autodefensas Campesinas del Magdalena y la Guajira -ACMG- entabla una disputa a sangre y fuego por el control del narcotráfico en la zona contra sus antiguos aliados El Clan de lo Rojas. Estos no contaban con el poder militar necesario para la confrontación armada, la guerra la tenían perdida. Ante esto los Rojas buscan el respaldo de las AUC, a cambio de apoyarlas en su fin: Controlar la Sierra Nevada de Santa Marta.

Esta guerra sin cuartel dejo una estela de civiles muertos y heridos y a causa de ello se llegó a un acuerdo entre Las AUC y las ACMG que da como resultado la creación del Bloque de Resistencia Tayrona –BRT-  adscrito a la las Autodefensas Unidas de Colombia –AUC- con Giraldo como su comandante y Rodrigo Tovar alias “Jorge 40” como jefe máximo del Bloque Norte. Para 2006 Giraldo se desmovilizó junto con su grupo en  la vereda Quebrada del Sol, corregimiento de Guachaca en la ciudad de Santa Marta y en julio de 2008 es extraditado a los Estados Unidos.

Han pasado siete años desde la extradición de Giraldo y Santa Marta vive el mayor periodo de calma de su historia reciente, el distrito redujo su tasa de homicidios en un 50%, pasando de 193 homicidios en 2013 a 97 en 2014. Un trabajo intenso de la alcaldía de Santa Marta, un gobierno nacional interesado en doblegar la influencia de los Urabeños y una reconfiguración del crimen en la capital samaria explicaría este descenso. Ver gráfico

No se debe olvidar que el actual alcalde de Santa Marta, Carlos Caicedo, fue recibido su segundo día de mandato con un paro armado que realizaron los Urabeños, paro que cubrió 7 departamentos del país y más de una veintena de municipios.

En todo caso, el panorama favorable de reducción del homicidio durante el año 2014, no está garantizado en el futuro. La pregunta que hoy ronda en el Magdalena se refiere a las consecuencias de la salida de la cárcel de los jefes paramilitares, entre ellos Hernán Giraldo.

Según el informe de seguridad y convivencia 2014 elaborado por Observatorio Distrital de Seguridad y Convivencia –ODSC- de la Alcaldía de Santa Marta e integrado por analistas de la Fundación Paz y Reconciliación, existen dos posibles escenarios:

El primero está relacionado con La libertad por cumplimiento de pena alternativa que da el beneficio de la Ley de Justicia y Paz Ley 975/05; según fuentes consultadas de la Fiscalía cerca de 67 desmovilizados del BRT recobrarían su libertad este año, estos ex combatientes se encuentran en cárceles de Barranquilla, Bogotá, Santa Marta y Cartagena. Es una preocupación la seguridad de estos hombres y mujeres, en cuanto a posibles ajustes de cuentas, asesinatos selectivos y otros, lo cual podría conllevar a su retorno a la ilegalidad y a las armas, abandonando los compromisos de la desmovilización.

El Segundo escenario y tal vez el más complejo es el retorno de Hernán Giraldo Serna. Esta es la mayor preocupación en el territorio de la Troncal del Caribe, tanto para sus pobladores como para la institucionalidad.

La situación es aún más compleja debido a alguna información que se ha logrado establecer. Según investigaciones propias del ODSC en las zonas de influencia de Giraldo Serna,  el “clan de Giraldo” tiene nuevamente el control de Guachaca.  En la actualidad, la disputa territorial es de baja intensidad entre lo que queda de “los Urabeños” y “los Giraldos”. Dicha confrontación es diferente a la que se presentó en los año 2012 y 2013 debido a que “Los Giraldos” han ido implementando una estrategia militar que tiene como objetivo reducir el número de hombres de confianza de “los Urabeños” ya sea atrayéndolos nuevamente a la estructura o asesinándolos. En el territorio hay ajustes de cuentas internas que pueden estar asociadas a reposicionamiento del clan, preparando la  llegada de Giraldo Serna.

Este control lo han ido consolidando y no sería sólo la llegada del ex comandante paramilitar sino que se estaría produciendo una especie de  “avanzada” antes de la liberación de Giraldo. Entre los integrantes de esta avanzada estarían Martín Peñaranda alias “el Burro” y Jesús María Giraldo alias “el mono Giraldo” quienes llegarían a comandar la zona preparando la llegada de Hernán, luego de haber cumplido su pena en los Estados Unidos y estar listo para regresar al país. Jesús Giraldo fue extraditado en el 2005, no se encuentra entre los postulados de la Ley 975/05 se desconoce por tanto si tiene procesos penales pendientes que al llegar al país lo priven de la libertad y pueden de esta manera retardar su llegada al territorio.

El Bloque Resistencia Tayrona, es el que más hombres tiene extraditados por narcotráfico en los Estados Unidos. Algunos de ellos ya han regresado a Colombia, como es el caso de Eduardo Enrique Bengoechea Mola alias “el Flaco” que se encuentra en proceso de Ley 975 del 2005. Con su retorno también se había especulado en el territorio ajustes de cuentas.

Hernán Giraldo Serna es un hito para la región, pero actualmente podría considerarse más una figura “decorativa” o de decisiones -sin perder su poder- pero donde su capacidad de acción estaría en manos de sus familiares y allegados cercanos.  Este personaje es pieza clave en procesos de la parapolítica local, así como de la paraeconomía lo que puede “prender las alarmas” entre personas que podrían verse afectadas por su llegada pues aún no han sido vinculadas a procesos judiciales.

Los temas claves para la salida de Hernán son: Testaferrato y  deslealtades. Para esto con certeza se realizaran los ajustes de cuentas que sean necesarios. En el territorio se está esperando la llegada de los hijos del ex comandante: alias “Grillo”, alias “Rambo” y otros familiares que completarían el pie de fuerza del clan.

Según información recolectada por el ODSC, los dos escenarios plantados podrían generar desestabilización desde lo rural hacia lo urbano, en las zonas de influencia de los grupos armados, así como en zonas periféricas de la ciudad que incluiría la disputa de las plazas de vicios, posibles  reclutamientos, atentados con explosivos, aumento de los homicidios selectivos, desapariciones forzadas, con efectos sobre la población civil que generarían desplazamientos que pueden ser  masivos, a cuenta gotas e intraurbanos.

 


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Artículo por: Juan Diego Castro @castroyleon | Publicado: Hace 3 años

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