“Colombia no necesita Secretarías de Seguridad”
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“Colombia no necesita Secretarías de Seguridad”

Foto: descubre.mdeinteligente.co

Dentro de mi experiencia profesional, tuve la oportunidad de participar en la creación de la Secretaría de Seguridad en Medellín en el 2012 y ser el primer subsecretario de planeación en dicho organismo. Hoy, ante las iniciativas de varios alcaldes de implementar este tipo de secretaría en otras ciudades, quiero transmitir algunas impresiones desde mi experiencia en el proceso de creación y puesta en funcionamiento de dicha entidad. La intención de transmitir mi perspectiva sobre el tema, es advertir sobre varios aspectos al momento de pensar en crear nuevas estructuras administrativas para el manejo de la seguridad en las ciudades.

La iniciativa de Aníbal Gaviria –alcalde de Medellín entre 2012 y 2015– con la creación de dicha secretaría, era focalizar los temas de seguridad en un órgano que se dedicara exclusivamente al tema, sin tener que administrar otros como pasaba en la Secretaría de Gobierno, que históricamente asumía este y otros aspectos neurálgicos para la ciudad como el espacio público, la convivencia y todo lo relacionado al gobierno local. Este fue un hecho que generó bastantes expectativas a nivel local, pues reasignaría responsabilidades y áreas específicas de gestión e intervención entre secretarías que se veían colapsadas ante la enorme cantidad y diversidad de problemáticas de las que debían hacerse cargo.

Sin embargo, desde el principio se presentaron dificultades, pues definir los límites entre la seguridad y la convivencia es un tema que todavía hoy está en discusión. Para muchos existe una relación simbiótica entre estos dos temas y escindir su administración en dos secretarías independientes era un error, que luego se trató de enmendar con la creación de la Vicealcaldía de Gobernabilidad, Seguridad y Servicio a la Ciudadanía. Por otro lado, los procesos de transición presupuestal y de funciones fueron traumáticos porque una cosa es el decreto que ordena y otra la realidad administrativa. Esto dificultó el trabajo desde el principio, pues la ordenación del gasto y los compromisos presupuestales seguían siendo de la Secretaría de Gobierno.

En el momento no se pensó en este proceso de transición y además en dicho año (2012) correspondía la construcción del Plan Integral de Seguridad y Convivencia, lo cual acomplejó su construcción. Tanto así que al leer este se puede observar en algunos puntos cómo temas de seguridad y convivencia no se complementan verdaderamente.

Uno de los riesgos que se quería evitar a toda costa y que finalmente no se logró del todo, era que la Alcaldía (en esté caso la Secretaría de Seguridad) fuera una especie de caja “menor” de los organismos de seguridad, en especial de la Policía Metropolitana. A pesar del juicioso ejercicio no solo de construcción del PISC, del plan de seguimiento del mismo y de la construcción de una Política Pública, no se pudo lograr un impacto trascendente como ente articulador y direccionador. En pocas palabras, los organismos no vieron a la secretaría como un socio estratégico sino como un enlace para llegar donde el alcalde para solicitarle recursos.

En este sentido, la secretaría ha funcionado más como una bisagra entre los diferentes organismos encargados de la seguridad en la ciudad y el Alcalde o el Vicealcalde, y no ha cumplido con el objetivo de ser una plataforma de administración y gestión de la seguridad. Por esta razón, el impacto de la construcción de la política pública (no sobra decir que ha sido un ejercicio serio) lastimosamente no trascendió en la ciudadanía y en esto se ha perdido una oportunidad.

Hoy, el Alcalde Federico Gutiérrez,  viendo el panorama descrito, ha realizado un cambio fundamental en la visión de la Secretaría de Seguridad, volviendo a reunir bajo una sola orbita denominada Secretaría de Seguridad y Convivencia los temas de seguridad, convivencia, gobierno local y espacio público. Con ello pretende que, bajo el liderazgo de dicho despacho, realmente se planeen y coordinen las acciones integrales, que fortalezca la construcción local  y ciudadana enfocada en la prevención y la lucha contra el crimen organizado.

La enseñanza que puede dejar todo el ejercicio realizado en Medellín, es que la creación de una Secretaría de Seguridad como tal no es necesaria, pues en la práctica, este nuevo organismo puede significar dificultad en los procesos burocráticos.  Lo recomendable, según la experiencia, es hacer ajustes institucionales en las estructuras existentes, dando más fuerza y protagonismo a los ejercicios de planificación, territorialización y trabajo comunitario de la seguridad y la convivencia, además es necesario fortalecer e integrar en todos estos procesos a los gobiernos  locales (alcaldías locales, comités locales de gobierno), inspecciones de policía, comisarías de familia, y todo lo que represente el Estado en el territorio, volviéndolos protagonistas en estos procesos.

 

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Artículo por: Juan Diego Castro @ | Publicado: Hace 2 años


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