El ajedrez presidencial después del plebiscito

18 octubre, 2016

El ajedrez presidencial después del plebiscito

La política electoral es un juego de repeticiones. Los actores políticos se encuentran cada dos o tres años en elecciones. Por ello, aquellas frases que en elecciones “nunca nadie está muerto en política” o “nadie pierde, todos ganan” parecen proféticas. Antes del plebiscito del 2 de octubre los cálculos eran los siguientes.

German Vargas Lleras se sentía en segunda vuelta y casi presidente. El mejor escenario para él era que el Sí ganara por pocos votos, de tal forma que su poco apoyo al proceso de paz tuviera una justificación, su imagen sería vendida como el hombre de mano dura que daría confianza al país y obligaría a las FARC a cumplir los acuerdos. Además ganando por poco y con un uribismo derrotado, obligaría al ex presidente Uribe a buscarlo y ofrecerle su apoyo. Vargas Lleras aspiraba a aglutinar toda la derecha y parte del centro.

Humberto de La Calle, del partido Liberal, aspiraba a que el Sí ganara por mucho, al menos un 60-40 a favor de proceso de paz. Eso lo catapultaría como el hombre que garantizaría el cumplimiento de lo acordado en La Habana y daría confianza a todos los sectores sociales. Su candidato vicepresidencial debería ser una persona de mano dura, que diera la otra cara de la imagen que necesitaba proyectar. Sería el hombre llamado a hacer la transición entre la Colombia de la guerra y la Colombia de la paz.

El otro candidato con opciones importantes era Sergio Fajardo, para él el mejor escenario era sencillamente que el Sí ganará, por poco o mucho pero que ganara. Lo que quería Fajardo era que el país superara el binomio paz-guerra. Es decir, que por primera vez en algo más de 30 años el presidente no fuera elegido con promesas de paz o guerra, sino que se avanzara hacia una sociedad donde los temas centrales fuera la lucha contra la corrupción y la educación. Donde él era el mejor comparado con el resto.

Por su parte el exprocurador Ordoñez se lanzará a la presidencia por firmas o movimiento significativo de ciudadanos. Aspiraba a que él lograra recoger los uribistas inconformes, o que no aceptaran a Vargas Lleras como su candidato. Para él el tema era que el Sí ganará con no más de 10 puntos de ventaja. A su vez el Centro Democrático o el ex presidente Uribe aspiraba a que el Si ganará por poco y sobre todo que el No obtuviera más de 3 millones de voto, con ello podía aspirar a tener un candidato propio y con buenas opciones para el 2018. El seguramente elegido sería el actual senador Iván Duque.

Ahora que el No ganó el panorama y el ajedrez electoral comienza de nuevo. Por un lado, la extrema derecha está en segunda vuelta. Si bien todos los votos del No, algo más de 6 millones, no son Uribistas ni de derecha dura, también es cierto que no tendrían problema en votar por un candidato uribista o incluso por el propio Ordoñez. La pregunta central es si Ordoñez y el Uribismo se van divididos o no en primera vuelta. Hasta ahora todo parece indicar que si van divididos. Lo, cierto es que de cadáveres políticos pasaron a están en segunda vuelta Ahora la guerra que se viene es la disputa dentro del uribismo.

German Vargas Lleras que era el llamado a tomar los votos de la derecha la tiene difícil y debe ahora comenzar a disputar esta franja de votación. Si bien la maquinaría política le puede poner 3 millones de votos, con eso no se pasa necesariamente a segunda vuelta, por lo menos necesita un millón y medio de votos más y debe buscarlos en la franja que creía segura para él y además aspirar a conseguir votos en el centro. Incluso varios de sus asesores dan por seguro que la senadora Liberal Vivian Morales será su fórmula vicepresidencial, pues robaría por lo menos la mitad de los votos de las iglesias Cristinas.

Por los lados del centro y el centro izquierda la cosa es aún más dramática. Humberto se La Calle sigue siendo la mejor opción del Liberalismo, pero perdió el plebiscito y ahora muchos miran a Rafael Pardo como el candidato ideal, su imagen de buen gerente y trasparente le ayuda. El Fajardismo comienza a aceptar que nuevamente el 2018 será entre guerra o paz donde Sergio Fajardo no es el mejor. Y en la izquierda Petro y Robledo difícilmente superarán los 10 puntos porcentuales. Muchos hablan de una fórmula de Humberto de La Calle – Fajardo que aglutine en centro y la centro izquierda y con eso superar a Vargas Lleras y así la segunda vuelta sería Uribismo versus el centro y el centro izquierda. Se puso bueno esto.

Columna de opinión publicada en El País.com


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Artículo por: Juan Diego Castro @castroyleon | Publicado: Hace 2 años

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