Del Naya al Mataje: pacífico caucano

12 septiembre, 2018

Del Naya al Mataje: pacífico caucano

Por: Alejandro RestrepoNaryi VargasCarlos Montoya Cely y Ariel Ávila – Pares

   

Pacífico caucano 

Se trata de una zona de alto valor estratégico para la ilegalidad: además de la riqueza aurífera, se ha constituido como una ruta de salida hacia el pacífico, especialmente Timbiquí y López de Micay. Estos municipios han sufrido el mismo fenómeno que el sur del Chocó y Buenaventura, pues después de la desmovilización de las FARC, el ELN, comandado por José María Becerra, alias ‘Marcos’, y el Clan del Golfo han querido expandirse en el territorio y en los negocios. Sin embargo, la expansión de estos dos grupos ha sido menos violenta que en otras regiones. En Guapi, por ejemplo, ambas estructuras ya tenían su presencia consolidada; de tal manera que la expansión se ha hecho bajo los roles pactados: el Clan del Golfo es el dueño de maquinaria y controla la cadena del narcotráfico, mientras que el ELN cobra un impuesto por estas actividades y se encarga de los cultivos de uso ilícito.

Debido a los excesivos cobros de “vacunas” o extorsiones, la relación del ELN con la población civil es hostil. Según un habitante del municipio, “desde que el ELN está en la cabecera comenzó a pedir pagos exagerados”. Además, la guerrilla llegó con la promesa de pagar entre $1.800.000 y $2.500.000 a quienes se unieran, sin embargo, “esto sólo se cumplía por un período de dos o tres meses. Después, el pago que recibían bajaba entre $200.000 y $300.000, además de recibir amenazas contra su vida y la de su familia en caso de abandonar el grupo”.

En Timbiquí y López el control era de las FARC y el vacío de poder que implicó su traslado hacia las ZVTN ha sido copado con más dificultad. El ELN no cuenta con la tropa suficiente, pero ha intentado fortalecer y ampliar su presencia y el Clan del Golfo ha crecido. Sin embargo, en esos municipios ocurre un fenómeno particular y es que, si bien apareció un grupo desertor de las FARC autodenominado ‘Clan Pacífico’, que ha librado algunos enfrentamientos por recuperar el control territorial previo a la salida del Frente 30 y el Frente 6, en esos municipios son los reincorporados de la extinta guerrilla quienes están disputando los negocios ilegales y algunas zonas que estaban bajo su control.

Estos conforman un grupo de alrededor de 80 personas y, si bien aún no se autodenominan como una estructura armada y mantienen su participación en los programas de reincorporación, volvieron a la región anunciando a las comunidades que continuarían con su viejo rol de cobro de extorsión y de control territorial y social. Lo mismo anunciaron al Clan del Golfo y al ELN, lo que ha generado enfrentamientos, particularmente, con este último, pues el Clan del golfo se mantiene al margen de combates intentando no perjudicar su actividad extractiva.

El ataque del ELN en el casco urbano de Guapi, el 1 de agosto, tiene que ver justamente con la disputa que se libra entre esa guerrilla y los reincorporados de FARC. Resulta que semanas atrás una comisión del ELN fue asesinada a manos de los reincorporados en la zona rural de Timbiquí. El enfrentamiento se dio cuando hombres del ELN intentaron hacer un cobro relacionado con narcotráfico en esa zona. Días después, alias ‘Limones’, el jefe del ELN en el casco urbano de Guapi, supo que en el municipio estaban los hombres de Timbiquí y quiso cobrar venganza. Sin embargo, la presencia de una funcionaria de la Gobernación en el lugar de los hechos le impidió disparar.

Esta situación no se presenta exclusivamente en el pacífico caucano, pues en otras zonas de este departamento, como en le municipio de Argelia y el norte, se presenta el mismo fenómeno; igualmente en el Bajo Cauca Antioqueño y en Nariño. Es importante tener en cuenta que en estas regiones las dinámicas y mercados ilegales priman sobre la oferta que la institucionalidad y otras economías legales. Así las cosas, el fracaso de la reincorporación productiva y la incapacidad para construir Estado en regiones históricamente abandonadas son un factor que incide en la decisión de los excombatientes para retornar a la criminalidad.

En general, la situación de seguridad en el pacífico caucano podría describirse con una palabra: incertidumbre, pues si bien las comunidades no se han visto afectadas por enfrentamientos, como ha sucedido en el sur del Chocó, se confirma la presencia de varios actores armados nuevos en el territorio que, al parecer, solo van de tránsito.

Líderes de las zonas rurales comentan que no saben quién es quién, pero prevén nuevas olas de violencia por la disputa de las rentas ilegales. Además de esto, temen la llegada de fuerza pública, pues afirman que ‘Guacho’ se está resguardando en zonas rurales del pacífico caucano. Esta versión se complementa con otra que afirma que el grupo de FARC que está en los NPR de Guapi y Pacífico está reuniéndose con los hombres de ‘Guacho’ y que están dispuestos a comenzar una nueva guerra con el ELN por el control territorial.


Espere la siguiente entradas sobre el pacífico nariñense en pares.com.co. Lea la primera entrega sobre el sur de Chocó y Buenaventura.


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Artículo por: Línea Conflicto, paz y postconflicto @parescolombia | Publicado: Hace 1 semana

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