«Dejamos las armas, pero el conflicto social continúa»

22 junio, 2019

«Dejamos las armas, pero el conflicto social continúa»

Por: Daniel Parra Villamizar. Colaborador PARES

«La negativa de nosotros de salirnos de Caño Indio no es por capricho. Incluso les decíamos: el ETCR allí ha servido, no solamente para el proceso de reincorporación nuestro, ha servido también para la reincorporación del Estado con esas comunidades que han estado abandonadas por años. Allá lo que había era una trocha, no se puede decir que está en la mejor vía, pero algo se ha mejorado y la intención es seguir mejorando. La electrificación es un proyecto que está, va un poco más avanzado, pero que está detenido porque le hace falta como más de cuatro mil millones de pesos, pero nosotros con la comunidad hemos estado luchando para que la electrificación sea un hecho, para ver quién nos aporta esos millones. Lo mismo con los proyectos productivos.»

PARES habló con Lucy Giraldo, Consejera Política Departamental de las FARC en Norte de Santander, para conversar un poco sobre EL ETCR de Caño Indio, sobre los anuncios gubernamentales, y sobre la violencia en el departamento.

PARES: Vimos que el pasado 12 de Junio se mantuvo en las redes la campaña de #CañoIndioEsFuturo ¿En qué quedó el tema del traslado del ETCR de Caño Indio?

Lucy Giraldo: Bueno, efectivamente empezamos a hacer una campaña en vista de los anuncios gubernamentales. Estos eran “que se iba a cerrar o a trasladar”, decían ellos, el ETCR de Caño Indio, así como 10 ETCR más. Nos llamó la atención porque en vista de ese anuncio con nosotros no se había consultado nada, y eso nos preocupó muchísimo. Debido a eso, empezamos a ejecutar la campaña #CañoIndioEsFuturo y de Caño Indio no nos vamos. Entonces el 12 de Junio realizamos un encuentro allí; fue el Consejo Nacional de Reincorporación, CNR, (conformado por algunos miembros del gobierno con la ARN y miembros de FARC). Aquí estuvo Andrés Stapper, Director de la ARN, y estuvo Pastor Alape, quien nos representa en el Consejo Nacional de Reincorporación.

En ese encuentro, hubo, por así decirlo, dos partes, una entre FARC y Gobierno, donde discutimos las problemáticas de allí de Caño Indio. Discutimos el planteamiento que ellos nos traían, y también el planteamiento que nosotros teníamos frente a eso.

Allí nos argumentaban que en Caño Indio estaba la problemática de la tierra, que no era viable, que estaba la opción de movernos para el municipio de Los Patios en Norte de Santander, o, comprar un predio por ahí pero que ahí no.

PARES: ¿Qué decían ellos de la tierra de ahí?

LG: Que no era viable comprarla porque eso era un terreno baldío. Pero nosotros ya nos habíamos adelantado un poco en ese tema y lo estudiamos; que ese terreno no está en Ley Segunda, que no está dentro de los Parques Nacionales, y que no está dentro de las pretensiones de extensión de la zona de la Nación Barí. Entonces, como ya teníamos esas claridades, supimos responderles: ¿“no, que los terrenos son baldíos”? pues más fácil señores del gobierno, cuando los terrenos son baldíos, el Estado puede asignar esas tierras sin mucho problema. Entonces ellos quedaron así como que “bueno”, tuvieron que hacer ahí un análisis y luego nos trajeron una propuesta.

La segunda, resulta que también se estaba adelantando conversaciones, aparte de la campaña de #CañoIndioEsFuturo, desde allá y con los compañeros del ETCR, los que dirigen este tema (Jimmy, Karina, Willi), con la Alcaldía de Tibú, con el cura Víctor Hugo, y entonces empezó a surgir la idea de que se puede comprar ese terreno, así se diga que es baldío, la mayor cantidad de tierras que hay en el Catatumbo están bajo esa figura, pero están ocupadas por campesinos que de una u otra manera (por refugiarse, por resguardarse) fueron a colonizar esas tierras. Entonces, esa es otra campaña que sigue, porque esa todavía sigue; y con acompañamiento de la iglesia.

Se empezó a hablar, por un lado, con el Alcalde, por el otro con los palmeros. Tibú es una zona con mucha palma, tiene muchísima palma. Ahí dice uno, bueno, en los últimos tiempos, se les ha facilitado para que avancen las plantaciones de palmas, y además, es una empresa, es una asociación de palmeros que tienen plantas extractoras.

Se empezó a hacer el planteamiento de que esos terrenos se pueden ayudar a comprar con la colaboración de ellos, ellos están más solventes económicamente y, pues, la iglesia contribuyó a tocar esas puertas. Eso llamó la atención y hubo receptividad en se sentido. Por eso, el 12 también hicieron allá presencia representantes de la Asociación de Palmeros de Tibú. Porque ellos están dispuestos a comprar esos terrenos ahí. Entonces es una campaña que se está haciendo ahí entre la Diócesis, la Alcaldía, y la Asociación de Palmeros; para comprar ese terreno.

Nosotros nos sentimos responsables, y también nos afecta muchísimo el hecho de que no se haya dado de la mejor manera el proceso allí en esas cuatro veredas, que son el núcleo veredal de Caño Indio (así lo llamamos nosotros) pero son cuatro veredas, que los campesinos se comprometieron a no sembrar coca. A nosotros nos ha afectado mucho que ellos no hayan tenido unos proyectos viables, hasta el momento. A a esas familias, y desde hace poco, se les empezó a resolver y gestionar lo de la Seguridad Alimentaria (eso tiene proyectos de seguridad alimentaria (hasta ahora) pero proyectos productivos que garanticen su sostenibilidad: no). Ese proceso sí va un poco más lento. Entonces, por eso también nos hemos sentido comprometidos, y al salir de allí, implicaría dejar abandonado lo que hemos estado luchando durante tanto tiempo.

Por lo tanto se sigue con la iniciativa de la sociedad civil de comprar la tierra para que el ETCR se mantenga ahí (en la vereda Caño Indio). Pero por otro lado, elegimos un terreno que tenga escrituras (por ahí aledaño al ETCR) para que el gobierno lo compre y desde allí empezar a ejecutar los proyectos: bien sean productivos o de vivienda. ¡Porque nosotros esperamos que el gobierno nos cumpla en caño Indio, en el Catatumbo! Que no se vaya a quedar ahí como que nos dieron una tierra y ya. Uno espera, y ojalá sea así, porque, como decimos nosotros, Caño Indio es como un espejo en el que, en estos momentos, se están mirando todos: FARC, comunidades, y grupos que siguen armados en el Catatumbo; entonces es como ese espejo para mirar, pero también es un mensaje. Por eso la insistencia de nosotros. Aunque existan muchas dificultades en la implementación ¡queremos que se mantenga ese espacio!

PARES: ¿El Gobierno accedió?

LG: Sí, eso ya quedó como acuerdo. Es decir, continúa el ETCR ahí donde está para que la iniciativa de la sociedad civil siga caminando, pero a la vez, el Gobierno se compromete a comprar un terreno aledaño, en el cual, nosotros, los reincorporados, podamos tener la facultad y la obligación porque se nos hace una necesidad de realizar los proyectos.

PARES: Teniendo en cuenta la cifra de excombatientes y de líderes sociales asesinados ¿Cómo ve al ETCR de Caño Indio, y en Norte de Santander en general, el tema de la seguridad para los exguerrilleros, y el tema de los derechos humanos para la ciudadanía en general?

LG: Yo creo que existe, digamos, preocupación aquí en el Norte de Santander por todos los casos que se han presentado. No deja de preocuparnos aunque tengamos que colocar como ejemplo que dentro del ETCR de Caño Indio, hasta el momento, no ha habido ningún asesinato, ningún caso relevante. Pero hay que decir que a nivel de Norte de Santander, y sobre todo en el Catatumbo, se vienen presentando hechos que hemos estado lamentando (¡más que lamentando: rechazando!) porque ya van como unas 16 personas asesinadas que estaban dentro del proceso de reincorporación. Y además, diría yo, hay 30 casos de amenazas, y no precisamente en el ETCR: en la región. Eso nos preocupa muchísimo.

Y además de eso, en estos momentos (bueno, uno habla de la región donde está) eso hace parte de todo lo que se viene presentando a nivel nacional. No es una característica única de aquí de Norte de Santander, sino que es una cuestión que viene pasando, y viene pasando en diferentes partes: vienen matando compañeros que están en proceso de reincorporación.

Eso es un mal mensaje, eso no deja de preocuparnos, pero en estos momentos yo digo: es un mal mensaje para la paz, pero al igual lo que se busca es generarnos miedo, zozobra, de dejarnos como quien dice “bien quieticos, y bien calladitos”, pero la reflexión es que eso no nos puede paralizar. Yo creo que vamos a tener que estar hablando mucho, denunciando mucho, expresando el rechazo ante todo esto que se viene presentando porque sí, nos debe preocupar, nos debe alarmar ¡pero no nos puede amilanar! (como decía Alfonso Cano).

PARES: Hace unos días el Presidente citó a una reunión de emergencia para evaluar la situación, y anunció que reforzaría la seguridad para los integrantes de las FARC. ¿En qué se traducen, hasta el momento, las palabras del Gobierno con la realidad?

LG: A mí me parece como que ahí hay una doble moral: se dice una cosa y se hace otra. Desde el partido, yo he visto varias notas, varias cartas, donde se ha estado insistiendo en una reunión directamente con el Presidente, y no precisamente para hablar de compromisos de partido, sino son compromisos de la reincorporación que le corresponde al partido direccionarlos.

Porque quienes estamos, o quienes empezamos a integrar el partido: fuimos excombatientes; ya se han unido otros compañeros que también es importante; pero el partido debe ocuparse de analizar todas estas cosas, y sobre todo el tema de seguridad. Bueno, ahí tenemos el tema de la Segunda Misión de Verificación de la ONU, que se traduce directamente en el tema de seguridad (Punto 3 del Acuerdo).

Entonces, escuchar por ejemplo, a un expresidente y hoy en día senador de la República, rechazando los llamados de esta organización, como es el caso del señor Uribe, pues eso uno de verdad lo lamenta. Uno lamenta eso porque es como decir, claramente, que acepta y promueve el asesinato de los exguerrilleros. De una u otra manera es eso: es justificar, también, la muerte de los líderes sociales. Por eso, yo la verdad no creo en las palabras de Duque, ¡más bien me causa desconfianza! Porque ellos han dicho “estamos comprometidos, no se deben preocupar” pero yo creo que sí debemos preocuparnos, y sí debemos tener mucha desconfianza.

Y el tener desconfianza no quiere decir que vamos a volver a las armas o algo así ¡no!, yo creo que tener desconfianza es tener ciertas herramientas jurídicas, dentro del marco legal, para contrarrestar todo lo que está haciendo este Gobierno, porque este Gobierno lo que está haciendo realmente es obstaculizando todo el proceso de reincorporación, tratando de generar miedo y zozobra en cada uno de nosotros para dar ese mensaje de que no es posible la paz, de que no es posible nada. Mejor dicho, desde el tema de los recursos en adelante.

Yo creo que si el señor Duque va a hablar de que le preocupa el tema de la seguridad para los líderes sociales y para los excombatientes que estamos en proceso de reincorporación, él debería pensar, también, que es desde allá que se puede hacer algo, desde la Presidencia de la República, desde el mismo Plan Nacional de Desarrollo (que no tiene nada para la paz), desde los recursos que le niegan a la Unidad Nacional de Protección para que de verdad se ejecute el programa, para que funcione la Subdirección Especializada que está dentro del marco del acuerdo (es una de las instituciones que surge a partir del Acuerdo). Yo, la verdad, por eso, tengo mis dudas. Y me atrevo a decir que todo aquí está sintonizándose para que el Acuerdo cada día sea (Como dirían ellos en campaña) vuelto trizas.

PARES: Hace unos días el Ministro de Defensa anunció que en julio retomarán la aspersión aérea de cultivos ilícitos con glifosato ¿Cómo va la implementación del PNIS acá en el departamento? ¿Se ha avanzado?

LG: Pues no, le contaba hace un ratico del plan piloto del que no hay mucho que mostrar, es el núcleo veredal de Caño Indio donde están vinculadas las veredas Caño Indio, Palmeras Mirador, El Progreso, y Chiquinquirá; eso es el ejemplo a seguir y de allí en adelante: nada. de momento se empezaron a desarticular los programas, empezaron a decir que no había dinero para ese programa, y en este momento, si eso no está funcionando ¡es por culpa directa del estado colombiano! que le parece más fácil contaminar, o abrir esa otra etapa de violencia (porque ante la fumigación: tengámoslo por seguro que el campesino no se va a quedar quieto), el campesino va a salir a defender sus tierras, a defender lo único que tienen para tratar de llevar alguna cosa a la casa (y hasta el momento ha sido la coca).

¿Y si no hay otra salida? el plan de sustitución está bien diseñado, está diseñado, no es el mejor, pudiera ser mejor todavía pero necesita recursos: si no hay recursos no hay ningún plan que funcione. Ellos quieren promover, y le han generado esa desesperanza a la gente de que “ese plan no”… y hay mucha gente que nos culpabiliza a nosotros, nos echa la culpa “no, ustedes que no sé qué…” pero hay que entender, ojalá lográramos hacerle entender a la gente que es la falta de voluntad política del Gobierno para girar los recursos a esos programas.

Entonces nosotros en cada región cocalera, teníamos, o tenemos, los compañeros que están trabajando dentro del mismo plan de sustitución; aquí, por ejemplo, en Norte de Santander, eso no siguió funcionando porque precisamente el Estado no le ha puesto ningún interés. Ahora, de venirse la fumigación, nos parece que se va a venir, también, otra oleada de las luchas campesinas por la defensa del territorio, por la defensa del medio ambiente. Este es un Gobierno que le apuesta, realmente, es a la guerra.

Aquí por más que nos traten de decir que esto va por buen camino, a mí me parece que hay que dar la buena nueva cuando empiece a andar de verdad. Pero por el contrario, estos anuncios lo que producen es miedo en la población, y también la zozobra de ¿hacia dónde vamos nuevamente?

PARES: Pese a que en toda Colombia hay violencia directa, en Norte de Santander ha sido más aguda por la convergencia de distintos grupos armados que operan en el territorio, y por la ubicación atractiva que tiene, para estos grupos, controlar la frontera. Hemos visto hechos de violencia recientemente como los asesinatos en la línea fronteriza, y la masacre a 5 minutos de Puerto Santander en Boca de Grita ¿Qué se piensa desde el partido por este recrudecimiento de la violencia?

LG: Por un lado, siempre el rechazo a los hechos de violencia. Pero también sabemos que es necesario mayores compromisos de todos. Desde el partido hemos hecho el análisis de que hablarnos entre la gente que quiere la paz: es importante. Pero aquí toca, también, empezar a llamar a los que promueven y quieren la guerra, para que entremos un poquitico en razón.

Yo creo que más de 50 años de violencia no nos dejó muy buenos resultados en cuanto a las víctimas. Por eso, insistimos nosotros, también, de que quedara en el acuerdo el pacto político del no uso de las armas en política. Y ese pacto político, hasta el momento, yo creo que nosotros somos los que estamos como promoviendo eso sí, como firmantes del acuerdo, pero también como personas sensatas que queremos y buscamos la paz.

Hay cuestiones muy disientes ¿en qué le benefician tantas muertes y tantos hechos de violencia a un departamento como Norte de Santander, ubicado en la zona de frontera? Yo pienso que eso no es beneficioso para un departamento como el nuestro.

Por el mismo hecho de estar en la frontera, y de vivir esta situación ahorita (tan tensa) eso genera desestabilidad en la frontera (no solamente para los Venezolanos, también para los colombianos) por eso, nos preocupa, y desde de aquí desde Norte, el partido ha llamado a que revisemos ese pacto político, un compromiso de no violencia. ¿Qué es lo más sagrado que tiene el ser humano? La vida.

Eso es lo que mínimamente estamos haciendo, porque tampoco estamos en la tónica de decir “lo que necesita Norte de Santander es más seguridad” porque aquí y en el Catatumbo, se puede decir, que es un departamento muy militarizado, la zona del Catatumbo es una zona muy militarizada, la zona de frontera es una zona muy militarizada, como para que se presenten esos hechos que se presentaron en Boca Grita. Preocupa.

Preocupa porque algunos dicen que son grupos “no sé qué”, pero para uno, sencillamente, y para hablarlo así clarito (porque hay que decirle con nombre propio a las cosas) son paramilitares. Eso no tiene otro cuento, son paramilitares que todavía actúan aquí en Norte de Santander, y se pelean por diferentes asuntos: mafias, contrabandos, lo que quiera que sea se lo pelean.

Mejor dicho, aquí el conflicto todavía se vive en carne propia. Uno dice, nosotros hicimos la dejación de las armas, pero la situación del conflicto social y armado continúa. Aquí hay paramilitarismo, otra cosa es que no se quiera reconocer y que le llamen ahora Grupos Armados Organizados, lo que hicieron fue cambiarles un poquito el nombre.


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