El rostro de la esperanza en Buenaventura

6 septiembre, 2019

El rostro de la esperanza en Buenaventura

Por: Daniela Quintero. Redacción Pares

La danza, el canto y la pintura han cautivado a los jóvenes de tres barrios adscritos a la comuna 6 de Buenaventura, principal puerto en el occidente de Colombia. Por medio de la Asociación de Jóvenes Emprendedores de Paz (AJEP) más de 60 jóvenes han logrado empoderarse en sus comunidades y ponerse un nuevo rostro en medio de la violencia que golpea a esa zona del país.

A continuación tres historias de jóvenes que han impulsado el arte y la cultura en Buenaventura, con miras a seguir ayudando a sus comunidades.

Danny Mauricio Vanegas, contó a la Fundación Paz & Reconciliación-Pares que a sus 31 años se siente satisfecho por lo que ha logrado: ayudar a los jóvenes de su comunidad. En 2017 decidió fundar la AJEP junto con unos muchachos a quienes consiguió un taller de baile urbano.

En octubre de ese año la iniciativa juvenil empezó a tomar fuerza en el barrio La Cima, con el fin de atrapar con el arte a más niños, adolescentes y jóvenes y alejarlos de actividades ilegales. En ese sentido, la Asociación Jóvenes Emprendedores de Paz es busca desarrollar las capacidad, las habilidades y potencialidades de los jóvenes alrededor del liderazgo de estos perfiles de la comunidad, utilizando el arte como herramienta de empoderamiento.

“Ahorita estamos en los barrios Isla de la Paz, La Cima, y Puertas del Cielo. La visión es que toda Buenaventura tenga este proceso de jóvenes, pero primeramente pensamos fortalecer un lugar y luego empezar a hacer esta extensión”, expresó Vanegas a Pares.

Antes de la puesta en marcha de esta iniciativa había muchas problemáticas relacionadas al territorio, la exclusión social, pero mas grave era que no había un empoderamiento de los jóvenes en temas de liderazgo. En ocasiones ellos quieren hacer algo pero no saben cómo.

Por eso, este espacio fue una estrategia pensada en que ellos tuvieran la oportunidad de decir: “hago arte pero lo hago consciente de que lo que yo cante, baile o dibuje es para la transformación”, entonces poco a poco, ellos se fueron concientizando de esa responsabilidad.

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La Asociación Jóvenes Emprendedores de Paz es busca desarrollar las capacidad, las habilidades y potencialidades de los jóvenes alrededor del liderazgo de estos perfiles de la comunidad, utilizando el arte como herramienta de empoderamiento. Foto: Cortesía

Pares había informado en julio de este año que aunque la reducción de los indicadores de violencia letal sea un hecho, esto podría corresponder a acuerdos de no agresion entre estructuras armadas que libran disputas por el control territorial y de rentas ilegales. Por eso, este tipo de iniciativas son fundamentales para atrapar a los jóvenes en el arte y no en la violencia.

“En ningún momento hemos tenido problemas con grupos armados porque nos reconocen como actores indispensables dentro de la comunidad entonces este es un proceso que estamos: protegiendo y previniendo a los jóvenes”, señaló el creador de la AJEP.

En la actualidad, los jóvenes se reúnen en la Casa de Desarrollo Artístico (CDA) que es el centro de atención de desarrollo, pero asimismo es una unidad de emprendimiento y aprendizaje. “Una de las cosas que aprendí es que cada casa tiene una gotera y aprendí a no juzgar las goteras de las casas sino a tratar de atenderlas, entonces yo trato de conocer las goteras y trato de generar propuestas que mitiguen esas goteras, o que la tape o trate de mitigar esa gotera”, puntualizó.

Gestora de paz

Wendy Liseth Moreno, es una joven bonaverense que ingresó a la asociación en julio de este año por medio de un amigo, quien también hace parte del grupo juvenil. Un día aquél chico le insistió y desde ese momento participa con el objetivo de instruir a los más pequeños del grupo.

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La Asociación de Jóvenes Emprendedores de Paz (AJEP) más de 60 jóvenes han logrado empoderarse en sus comunidades y ponerse un nuevo rostro en medio de la violencia que golpea a esa zona del país. Foto: Cortesía

“Yo vivo en el barrio Miraflores y usualmente nos reunimos en el barrio La Cima, en el CDA. Quiero ayudar a las personas, más que todo ayudar a los niños y jóvenes que veo que se involucran en actividades ilegales, entonces yo quise tratar de hacer algo para que ellos utilizaran el tiempo en cosas productivas”, señaló Moreno de 19 años.

Precisamente lo que quiere combatir desde su experticia es la violencia familiar y los problemas de droga que muchas veces terminan afectando a gran escala a su comunidad. Actualmente estudia Trabajo Social en el Universidad del Valle y a largo plazo planea será gestora de paz de la Asociación para poder instruir a más personas.

“Sin embargo, me han dicho muchas veces, que por el hecho de ser mujer no tengo el derecho de participar en cosas comunitarias, pero yo lo hice porque yo siento que esta es mi vocación, poder ayudar a las personas y de esto también aprender para mi vida”, concluyó.

El artista

“Voy a cumplir dos años en AJEP. Fue un proceso con los talleres de composición musical, y ahí me integré con varios compañeros y de esos compañeros yo fui el único que quedé. Unos se fueron a prestar servicio y los otros porque se les había presentado alguna dificultad”, manifestó a pares, Luis Carlos Caicedo, de 20 años.

Luis Carlos es uno de los jóvenes que más ha acompañado a Danny en todo el proceso de crecimiento de la asociación, y quien lo ha seguido con todo el trabajo musical. Actualmente está estudiando su último año de colegio, tiene una beca de teatro espontáneo y también estudia pintura. Luego de dos años siguiéndole los pasos al fundador, ahora forma a otros jóvenes en un taller de composición musical.

“Yo vivo en La Cima, el barrio donde se realizan todos los encuentros. Allí he aprendido muchas cosas, a reconocer mis derechos, a reconocer las cosas que pasan en la comunidad, a tener dolencias por mi comunidad, a sentir el dolor de otros y a aportar. Y aprendí el potencial que yo tengo como joven para cambiar a mi comunidad”, expresó con gran emoción.

Luis Carlos es líder de su comunidad, y su mayor preocupación es que los jóvenes se pierdan del camino. Por eso lo que más le ha impactado de forma positiva en este proceso de la AJEP es el cambio de la imagen del joven bonaverense. Ha cambiado tanto la imagen que la mentalidad de los jóvenes también se ha transformado.

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Lo que se quiere combatir es la violencia familiar y los problemas de droga que muchas veces terminan afectando a gran escala a la comunidad. Foto: Cortesía

“Ya no se piensa en droga, sino que los jóvenes nacimos para algo más y para algo muy grande”, apuntó. Lo más importante es seguir trabajando y seguir creciendo y ser una gran imagen para ellos, para los jóvenes, que digan Luis Carlos fue así y yo quiero ser así.


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Artículo por: Daniela Quintero Guevara @ | Publicado: Hace 2 semanas

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