Tumaco, entre la economía ilegal y resistencias juveniles

7 octubre, 2019

Tumaco, entre la economía ilegal y resistencias juveniles

Por: Fernando Quintero. Coordinador Proyecto Jóvenes Pares.

Tumaco es uno de los municipios que hoy vive de manera dramática los embates de un postconflicto mal gestionado. A pesar de la esperanza que significó la firma de los acuerdos con la FARC para este municipio nariñense, las cosas no parecen mejorar y la esperanza de la población acerca de la posibilidad de una paz estable, se diluye con las situaciones que, dos años después de la firma de los acuerdos, se mantienen, incluso se agravan.

Después de la firma de los acuerdos, incluso, mucho antes de concluidas las conversaciones, la Fundación Paz & Reconciliación -Pares, junto con otros analistas del conflicto, del proceso de paz y el postconflicto, advertían sobre la importancia de generar victorias tempranas para mantener vivo el clima positivo en los territorios, en torno a la posibilidad real de paz.

Estas victoria tempranas se entendían como aquellas acciones e intervenciones inmediatas que el Estado debía implementar para hacer participe a las poblaciones en el desmantelamiento de las economías ilegales de guerra que financian el conflicto y ponen en pugna a los grupos armados; y por el otro, prevenir las “pequeñas” guerras territoriales que, se advertía, podrían venir debido a la disputa por el poder dejado por las otrora guerrillas de las FARC. Esas advertencias tristemente no fueron atendidas y, en razón a ello, tenemos una situación dramática en dicho municipio.

Una radiografía de la violencia

Para el 2018 Tumaco era el segundo municipio, después del Tibú, con más hectáreas cultivadas de coca del país (16.046); además hacen presencia en él grupos armados ilegales entre los que se cuentan aquellos que no se circunscribieron al acuerdo inicialmente como un grupo de milicianos que posteriormente se constituiría en la base del naciente grupo Gente de Orden, como también, aquellos que han abandonado el acuerdo argumentando incumplimientos a éste por parte del Estado como son: Guerrillas Unidas del Pacífico –GUP- y el Frente Óliver Sinisterra; y finalmente, la proliferación de grupos armados ilegales dentro de los que también se cuentan carteles mexicanos dedicados al narcotráfico principalmente.

Esta situación también se ha visto agravada por el incremento significativo en homicidios y actos de victimización a lideres locales, especialmente a aquellos relacionados con las organizaciones socio-comunitarias. Según el Sistema de Información de PARES –SIPARES-, desde la firma del acuerdo al día de hoy se registran 13 lideres sociales asesinados, siendo éste el municipio que más registra este tipo de casos en el país.

Por su parte, la tasa de homicidios también tiende al alza. Según FORENSIS, para el 2016, Tumaco registraba una tasa de homicidios que ascendía al 22%; mientras que para el 2017 siguió en ascenso hasta ubicarse en el 23.4% y siguiendo la tendencia, registrándose, para el 2018, una tasa de 25%, afectando principalmente a los jóvenes entre los 18 y los 30 años, quienes aportan el 53% de los homicidios sucedidos en dicho municipio.

Justo en el momento en el que se advertía de la necesidad acerca de la importancia de las victorias tempranas, se advirtió también de la necesidad de que estas acciones tuvieran como una de las poblaciones estratégicas la juventud. No es un secreto que esta población ha sido finalmente la mano de obra de la guerra y de no obtener estas victorias tempranas, esta población volvería a ser altamente vulnerable de ser vinculada a las nuevas dinámicas de la violencia.  

Según los registros sobre población carcelaria en Tumaco el 34.6% de la población en cárcel se encuentra entre los 18 y los 29 años de edad y el 80% de los casos por los que se encuentran en dicha condición es por la fabricación, posesión y tráfico ilegal de armas; lo que indica una participación importante de jóvenes en actividades ilegales y ligadas a la confrontación armada. Foto: Pares.

Contra la alianza de jóvenes e ilegalidad

Ante la ausencia de las ya mencionadas victorias tempranas y ante una oferta institucional casi inexistente que garantice una efectiva inclusión social, económica y cultural de la población joven en esta ciudad, las economías ilegales y las dinámicas de violencia que de ellas se desprenden, se constituyen en la oferta concreta mediante la cual los jóvenes, no sólo acceden a recursos económicos, sino también, a posiciones de poder y autoridad fáctica en sus contextos.

Sin duda, la ilegalidad ve en las capacidades de los jóvenes grandes potencialidades útiles a sus intereses, a diferencia del mundo institucional y formal que ve a los jóvenes con recelo y desconfianza. Vaya paradoja. Justamente, el hecho de haber crecido en medio de situaciones en las que las consecuencias del conflicto armado han ocasionado la pérdida de vidas queridas para muchos jóvenes, la desarticulación del tejido social y comunitario y un impacto ambiental debido a los efectos que arroja la economía de la coca y su combate por parte del Estado, ha cimentado sentimientos de resistencia frente a estas situaciones adversas y trabajar por construir un presente y un futuro mejor para ellos y para sus comunidades.

Y es por esto que en este municipio existen organizaciones de jóvenes que se juegan la vida resistiendo a los embates que ha significado, no sólo, la ausencia de dichas victorias tempranas en un contexto de “postconflicto” que las requiere de manera urgente, sino también, la carencia absoluta de una oferta institucional pertinente para esta población.

En ese sentido, desde hace más de cuatro años la Fundación Construyendo  Jóvenes, Paz y Medio Ambiente, ha venido gozando de protagonismo en el barrio exportadora de la comuna cinco, debido a su compromiso en la construcción de una conciencia ciudadana sobre la base de la cultura de paz y el cuidado del medio ambiente.

Estos jóvenes han logrado involucrar a 250 niños, niñas y jóvenes del sector, en actividades de cuidado del medio ambiente que han contribuido a la prevención del uso y vinculación de éstos niños y jóvenes de este sector a los grupos ilegales y a las economías de la coca.

Actualmente están desarrollando un proyecto de servicio social denominado: Yo construyo paz y medio ambiente, el cual consiste en realizar actividades de carácter socio-ambiental y educativo con estudiantes de grados 10º y 11º en el marco de las 80 horas correspondientes al servicio social estudiantil. También hacen parte del Comité Interinstitucional socio-ambiental en el que participan también sectores sociales, gremiales e institucionales del municipio.

De igual forma, la Fundación Maestros y Maestras del Entretenimiento que tiene presencia en el municipio desde hace 15 años, es un grupo de jóvenes que han heredado de generaciones anteriores la batuta de esta organización juvenil. Esta organización trabaja con un grupo de 300 jóvenes de la zona rural, específicamente de las veredas Tangareal y Chilví y de la zona urbana correspondiente al barrio Ciudadela de la comuna 5, en procesos de participación juvenil.

Su trabajo se basa en la metodología del teatro del oprimido mediante la cual ponen en discusión, con otros jóvenes, temas de interés y problemáticas que los afectan como son: el embarazo adolescente, la prevención de violencias; la participación juvenil. Estos temas socializados bajo el formato de las artes escénicas, tienen la virtud de generar una gran sensibilización entre quienes participan de las actividades, lo que motiva ejercicios reflexivos que les permite proponer acciones para la prevención de dichas situaciones.

Durante los últimos años, han venido asesorando a la Fundación Plan en el marco de los proceso de fortalecimiento de la participación juvenil que esta fundación internacional adelanta en el municipio.

El trabajo de estas dos iniciativas contribuyen, sin duda alguna, a la prevención de la vinculación de jóvenes a las dinámicas que afectan la vida, la sociabilidad y el medioambiente del municipio, pero también se constituyen en un tejido ciudadano que lentamente crece y configura, seguramente, las condiciones de posibilidad distinta  a la violencia como elemento constitutivo de la realidad presente para esta región.

Debemos tener claro que estas generaciones son quienes elegirán los próximos dos presidentes y representantes legislativos, lo que obliga entonces a la construcción d en una ética ciudadana que aporte a las transformación de las prácticas corruptas y mafiosas que caracterizan también las dinámicas electorales en el municipio y en el país y estas dos organizaciones aportan, sin duda, a esos propósitos.


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Artículo por: Línea Conflictos Asociados al Desarrollo @ | Publicado: Hace 2 semanas

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