Fedegán: una historia de violencia y depredación

3 marzo, 2020

Fedegán: una historia de violencia y depredación

Por: Juan Camilo Rodríguez Guerra. Investigador Pares.

La industria ganadera colombiana ha estado vinculada a graves procesos de deforestación, de acumulación y especulación de tierras y, más grave aún, de conformación y financiación de grupos paramilitares. El mejor ejemplo es el de Fedegán, cuyo expresidente (1991-2004) no solo promovió, sino que asesoró a las Autodefensas Unidas de Colombia.

Uno de los retos de la humanidad para mitigar el aumento en la temperatura global es reducir drásticamente el consumo de carne de res. Esto concluye el panel de expertos sobre cambio climático de las Naciones Unidas (IPCC), demostrando que esta actividad emite por lo menos el 10% del total de CO2.

Por supuesto, cambiar los hábitos alimenticios implica hacer profundos esfuerzos en pedagogía ambiental y en política pública. Esto parece imposible en países como Colombia, ya que impulsar estas reformas es ir en contra de las élites políticas y económicas que controlan el Estado.

Fedegán y paramilitarismo

Jorge Visbal Martelo, quien además fue embajador en Canadá del primer gobierno de Álvaro Uribe, senador por el Partido de la U en el segundo periodo y embajador de Perú en el primer gobierno de Juan Manuel Santos, fue condenado por nueve años en 2018 por concierto para delinquir agravado.

Él hizo acuerdos con los hermanos Castaño y, según varios jefes paramilitares (entre ellos Salvatore Mancuso, ‘Ernesto Báez’, ‘Don Berna’ y ‘El Alemán’), fue un visitante regular del campamento de las Autodefensas Unidas de Colombia donde asesoró ideológica y militarmente a los más temibles paramilitares del conflicto armado.

Para controvertir estos hechos, Fedegán ha venido ejecutando dos estrategias: 1) firmar un convenio con el Centro Nacional de Memoria Histórica, otrora punto de partida para entender qué ocurrió en el conflicto, con el objetivo de imponer su versión de la historia; 2) someter voluntariamente a Visbal ante la JEP con el propósito de que lo reconozcan como víctima de las FARC-EP.

Fedegán, como muchas otras empresas, fueron víctimas y victimarias. Esto es regular en conflictos como el colombiano en los que la violencia no recae en un solo bando específico (por ejemplo, la Alemania nazi contra la población judía) sino que es horizontal, por lo que distintos actores financian a las partes en guerra. El falso dilema de «fui víctima, no victimario» poco contribuye al esclarecimiento de la verdad, a la reparación y a la garantía de no repetición.

Fedegán y deforestación

Tras la firma del Acuerdo de Paz, Colombia llegó a estar entre los cinco países con mayor deforestación a nivel global. Los departamentos con mayor pérdida de bosque fueron Caquetá, Meta, Guaviare y Putumayo, todos pertenecientes a la región amazónica.

La explicación que se ha dado es la reincorporación de las FARC-EP, ya que la guerrilla controlaba la región por medio de la violencia y su ausencia dejó un vacío de poder. Este permitió que políticos ambiciosos impulsaran la tala para la acumulación y especulación de tierras (ejemplo es el exgobernador del Guaviare, Nebio Echeverry, según investigación publicada en El Espectador

Mucho ha dicho el presidente Duque que la deforestación en el Guaviare es culpa de la siembra y producción de coca. No obstante, entre 2016 y 2017, la deforestación allí aumentó 233% y los cultivos de coca disminuyeron 28%. Lo que sí tuvo el aumento más alto de toda la década fue la cantidad de reses. Pongan atención a esta gráfica.

Fuentes: Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), Sistema de Monitoreo de Bosque y Carbono (SMBYC). Elaboración: Fundación Paz & Reconciliación.

Entre 2012 y 2016 la cantidad de vacas en el departamento fue más o menos constante. En estos años la deforestación se encontró entre 7000 (2014) y 21.000 hectáreas (2012). En 2017 hay un aumento brusco en ambas: la deforestación aumentó un 233% y el hato bovino un 44%.

Según la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico (CDA), en el departamento hay aproximadamente una hectárea para cada animal. Teniendo en cuenta el aumento de 123.577 animales en solo un año, es difícil controvertir que la ganadería extensiva es una causa de la deforestación.

Al mismo tiempo, el Comité de Ganaderos del Guaviare ya cuenta con cuatro sedes en el departamento y asegura que se viene adelantando un ambicioso plan de expansión (ver esta noticia de Fedegán).

Si se hace el ejercicio de elaborar esta gráfica en otros departamentos como Caquetá, Meta o Putumayo, la correlación es más que evidente y amerita continuar investigando sobre la responsabilidad de Fedegán en la deforestación de la Amazonía. Aquí otro ejemplo:

Emergencia climática

La Unión Europea declaró el estado de emergencia climática global a finales de 2019. Colombia es responsable de proteger la Amazonía y Fedegán, como organización gremial, es antagonista a este propósito. Al mismo tiempo es antagonista a los principios de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición, ya que no acepta ser responsable de financiar a las Autodefensas Unidas de Colombia y planea imponer su versión de la historia a través de convenios con el Centro Nacional de Memoria Histórica.

Por ahí ronda un estudio de National Geographic que asegura que, al reemplazar la carne de res por carne de pollo, se reduce la huella de carbono en un 50%). Así podríamos contribuir al medio ambiente y sancionar socialmente a Fedegán.


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Artículo por: Línea Conflicto, paz y postconflicto @parescolombia | Publicado: Hace 1 mes

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