«Los policías dejaron quemar a nuestros hijos»

10 noviembre, 2020

«Los policías dejaron quemar a nuestros hijos»

Por: Sergio Saavedra. Periodista Pares.

Desgarrador. Así es el testimonio de una madre que relata cómo el pasado 4 de septiembre de 2020 —cinco días antes de que se desatara una protesta sostenida por cuenta de la brutalidad policial que fue respondida por los uniformados con una masacre en Bogotá y en el municipio de Soacha— nueve (9) jóvenes murieron a causa del fuego en el CAI de San Mateo ante la mirada indolente de más de 20 policías que, lejos de controlar las llamas, dejaron que se propagaran. El concejal de Bogotá, Diego Cancino, reveló una denuncia que la Policía quería que pasara de agache. E incluso, según las versiones de los testigos y madres de las víctimas; un artefacto que habría sido impulsado por un uniformado de la policía intensificó el fuego lo que se configuraría como una escabrosa masacre a manos de la autoridad.

“Dejaron quemar a nuestros hijos”

“Yo exijo que se aclaren los hechos porque ese día, tengo entendido, escucharon a un sargento que dijo “ojalá que se quemaran esas gonorreas” –y me disculpan las palabras— “que esas hijueputas ratas se quemaran allí”. ¿Él por qué dice eso? ¿Qué tiene que ver con lo que pasó? ¡Que me expliquen! Porque mi hijo no era ninguna rata, no era ningún delincuente, él estaba allí por una simple cédula. Entonces, ¿por qué dejaron quemarlos?”

Estas palabras hacen parte del testimonio de una de las madres de las víctimas, con un consentimiento informado, del cual Pares tuvo acceso través del concejal Cancino.

Sobre esta dramática situación, Pares habló con el concejal Cancino quien, entre otras cosas, señaló que la dificultad sobre esta investigación y denuncia ha sido, fundamentalmente, el miedo infringido por parte de uniformados de la Policía a testigos y familiares. Ese 4 de septiembre murió un joven al interior del CAI, según la investigación del concejal. Los otros ocho murieron los días siguientes por cuenta de la gravedad de las quemaduras.

Criminalidad policial

De hecho, parece existir una fuente que sugiere que tras la quema de una tela al interior del CAI por parte de uno de los jóvenes detenidos, los mismos uniformados de la Policía habrían incrementado el fuego de manera decidida. Además, de haber salido del CAI y haberlos dejado tras las rejas ante las llamas.

Resulta muy preocupante que la Policía, hasta este momento, no se haya pronunciado con respecto a que nueve (9) personas murieron a partir de hechos que ocurrieron en una estación de Policía. Sobre estos hechos, es evidente que los policías tienen una responsabilidad y se deben pronunciar porque los hechos implican a personas que estaban detenidas bajo el poder policial. Imagen: Pares.

El joven habría prendido fuego en protesta por lo que habría sido una semana de torturas, de maltrato físico, sin comida. El miedo de las amenazas por parte de la Policía ha hecho que, más de dos meses después, se empiecen a conocer las pesquisas de un capítulo al que Cancino no llama “brutalidad policial, sino de criminalidad policial”.

Pares: ¿En materia investigativa qué ha dicho la Policía frente a la denuncia?

Diego Cancino (D.C): La Policía no aparece. La Policía no ha dicho nada. Yo he tratado de ver cómo ha ido el proceso y demás pero no se sabe por parte de la institución su posición.

¿Qué es lo que sí ha hecho la Policía? Amenazar de muerte a las madres de las víctimas de esos muchachos que estaban presos y que fueron quemados. Esas mujeres están muy atemorizadas de hablar, no han querido que sus caras salgan por cuenta de las amenazas de muerte que pesan sobre ellas. ¿Quiénes más las pueden amenazar de muerte si no son esos policías? Eso es lo que sí han hecho esos policías.

Pares: ¿Qué se sabe de los familiares de las personas que resultaron heridas, también están siendo amenazadas?

D.C: Sí. Acá parece existir una práctica que es recurrente, que también pasó en Verbenal —hechos ocurridos en la noche del 9 de septiembre de 2020— y es que a los testigos y a los familiares de las víctimas; empiezan a amenazarlos y, producto de estas intimidaciones, las personas terminan optando por esconderse.

De hecho, mucha gente me ha preguntado: “bueno, ¿Y esto, de este calibre, por qué sale hasta ahora? Mi respuesta tiene que ver con las mujeres, las madres, no querían denunciar por cuenta del miedo. Estamos ante una práctica que es paramilitar. Es decir, amenazar y decir: “o se va o lo matamos”.

Pares: ¿Ha podido hablar con las autoridades del municipio de Soacha?

D.C: Lo que sucedió con el alcalde Saldarriaga es que, a los días después de los sucesos en el CAI de San Mateo, lo que hizo fue homenajear a los policías.

«Ningún policía hizo nada»

Pese a las amenazas se cuenta con el testimonio de una de las madres de las víctimas que relata los hechos que antecedieron incluso al día en que en el CAI de San Mateo la Policía dejó morir a nueve (9) jóvenes:

Madre: “El día 4 de septiembre del 2020 en la estación en el CAI de San Mateo me presenté yo como madre de uno de los detenidos a la 1:20 de la tarde.

Allí estábamos todos los familiares de los detenidos y estaban los muchachos exigiendo la visita, porque el día 3 de septiembre a ellos les habían propinado unas golpizas, la cual los policías sabían dónde poder pegar para no evidenciar maltratos. Ellos nos gritaban ese día que nos les iban a dejar la visita, que no les dejarían entrar los artículos, ni la comida que nosotros los viernes les podíamos llevar. Ellos pedían y exigían su visita.

Era una visita de 10 minutos mientras recibían sus artículos y sus comidas. Resulta que la Policía (nos dijeron) que recibían la comida y lo que hacían era botarla, cuando nosotros nos íbamos de allí. En el transcurso de la semana les llevaban una sola comida que iba descompuesta, en mal estado, y ellos no se la podían comer. Tampoco podían exigir sus derechos, eran totalmente vulnerados.

El día 4 de septiembre empezó un fuego muy leve. Nosotros les decíamos, les suplicábamos a los policías que nos ayudaran. Había cambio de turno. Había más de 20 policías allí y ninguno hizo nada por ayudarlos, ninguno hizo nada para que los muchachos no se nos quemaran. No se les dio, como dicen, la gana. La Policía lo que hizo fue cruzar sus manos y dejar que el fuego se propagara.

Nosotros como familiares comenzamos a romper vidrios, quitamos las rejas para poder entrar, hubo unos familiares que entraron con extintores y apagaron el fuego, pero ya era demasiado tarde porque los muchachos se quemaron.

Tenemos entendido que es un CAI que, como lugar de reacción inmediata sólo hay cupo para ocho (8) personas como máximo y había 20 muchachos ahí detenidos.

¿Qué le costaba a la Policía apagar el fuego? Si ellos estaban detrás de una reja que tenía candado y ellos eran los que los estaban custodiando. Si la Policía estaba bajo el cargo de ellos, ¿por qué permitieron que se quemaran y llegaran hasta la muerte?

«Es urgente una reforma a la Policía»

Pares también habló con Alejandro Rodríguez, investigador de Temblores ONG, quienes han estado liderando los procesos de denuncia frente a la brutalidad y criminalidad policial.

Pares: ¿Cuál es la posición de Temblores frente a la denuncia hecho por el concejal Cancino?

Alejandro Rodríguez (A.R): “Desde Temblores ONG manifestamos nuestro rechazo ante las denuncias realizadas por el concejal Diego Cancino, frente a lo que fue un posible hecho de omisión de auxilio por parte de la Policía. En palabras del concejal, hay una posible agencia en el incendio que ocurrió en la estación de San Mateo de Soacha por parte de los mismo agentes de la Policía.

Además de ser un hecho grave, es una clara violación a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario. Esperamos que las investigaciones se realicen lo más pronto posible para que se esclarezcan los hechos y que las víctimas puedan encontrar justicia.

Pares: ¿Se requiere una reforma sobre los CAI?

A.R: Hay una problemática frente a los Centros de Atención Inmediata (CAI), debido a que los procedimientos policiales que ocurren en estas estaciones usualmente no son públicas. Además, de no gozar de las condiciones de transparencia para garantizar que a hacer control y veeduría sobre los procedimientos que ocurren en dichas estaciones.

En este sentido, es necesario que haya una reforma estructural en donde este modelo de cuadrantes tenga un mayor tipo de veeduría por parte de la ciudadanía. Es importante que los uniformados de la Policía sean formados de manera estricta en materia de Derechos Humanos. Porque lo que se ve es que, prácticamente, muchos policías no tienen conocimiento sobre la necesidad de que el relacionamiento con la ciudadanía se haga desde los Derechos Humanos. Esto evitaría, entre otras cosas, que persistan estigmas de sectores de la ciudadanía que han sido, históricamente, más vulnerados.

Pares: ¿Qué decir sobre el silencio de la policía al respecto de la denuncia?

A.R: Es muy grave que no exista aún una aclaración por parte de la policía. Por ejemplo, hace dos meses cuando ocurrieron los hechos, uniformados de la estación de San Mateo hicieron una declaración en las que hablaron de once (11) personas heridas. Según la denuncia del concejal Cancino, las personas fueron muriendo días después por consecuencia de las quemaduras.

Resulta muy preocupante que la Policía, hasta este momento, no se haya pronunciado con respecto a que nueve (9) personas murieron a partir de hechos que ocurrieron en una estación de Policía. Sobre estos hechos, es evidente que los policías tienen una responsabilidad y se deben pronunciar porque los hechos implican a personas que estaban detenidas bajo el poder policial.

La indolencia criminal

Eduardo Galeano en el libro ‘Patas Arriba: la escuela del mundo al revés’ escribió las paradojas de las enseñanzas del miedo. Sectores de la sociedad colombiana se rasgaron las vestiduras porque en las protestas del mes de septiembre las cosas ardían en llamas. Ahora que hablamos de personas que fueron incineradas en una estación de Policía, ¿qué dirán?

Volvamos a Galeano: “En un mundo que prefiere la seguridad a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares de la seguridad. En las calles de las ciudades se celebran las ceremonias. Cada vez que un “delincuente” cae acribillado, la sociedad siente alivian ante la enfermedad que la acosa. La muerte de cada “malvivivente” surte efectos farmacéuticos sobre los “bienvivientes”. La palabra farmacia viene de pharmakos, que era el nombre que daban los griegos a las víctimas humanas de los sacrificios ofrendados a los dioses en tiempos de crisis.” ¿Estamos en una sociedad que ve a algunas personas como prescindibles frente a otras que no lo serían?


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Artículo por: Sergio Saavedra @_SergioSaavedra | Publicado: Hace 2 semanas

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