Por: Redacción Pares

El presidente Petro acaba de llegar de su gira por el Medio Oriente y encontró un panorama desolador. A la situación que ya viene presentando el Catatumbo desde el pasado 16 de enero se suma el anuncio del ELN de que a partir de este 18 de febrero entrará en vigencia un paro armado que ya, a veinticuatro horas de que inicie el paro, se registran 3.500 personas desplazadas y 2000 familias confinadas enfocadas en los siguientes municipios: Istmina, Medio San Juan, litoral de San Juan, Sipí y Novita. Los datos se los dio el secretario del interior del departamento, Francisco Vidal.
Otro de los datos que entregó Vidal a Caracol Radio fue que el departamento está en un 80% de su territorio minado. Desde la administración local se está buscando a que Petro tome cartas en el asunto y haga lo mismo que sucedió con el Catatumbo: la decisión de declarar en Chocó el estado de excepción.
Los reportes de combates entre el Clan del Golfo y el ELN se reportan en este departamento desde el pasado 5 de febrero. La respuesta del gobierno ha sido la de enviar 350 hombres del ejército pero el reto para las fuerzas armados es saber como intervenir en medio de los combates de los dos grupos. Una situación parecida a la que pasa en el Catatumbo. El ELN ya no está atacando a la fuerza pública sino que ataca a otras estructuras armadas. La configuración del conflicto hace rato ha cambiado. Los años en los que la guerrilla estaba obsesionada con buscar el poder, llegar a Bogotá en una caravana triunfal, han pasado al olvido.
Por ahora el paro armado está pactado para que dure 72 horas. Este arrancará entre el 18 hasta el 21 de febrero. La razón del paro armado, además del hostigamiento y lucha por el territorio por el Clan del Golfo, se hace por la conmemoración de los 58 años de la muerte de Camilo Torres. Vale la pena recordar que el último paro armado ocurrido en Chocó y que fue el año pasado dejó 50 mil personas afectadas, ya fuera porque tuvieron que irse de su territorio o porque quedaron confinadas por el conflicto.
Autoridades temen porque existan en estos días problemas de desabastecimiento ya que la gente, al no poder salir de sus casas, no pueden salir a pescar ni establecer la cadena de producción que les permite su subsistencia. Además más de 2000 niños no podrán ir al colegio. Otra vez regresa el curso normal de las cosas en Chocó, otro de los territorios del país en donde el Estado no puede garantizarle la tranquilidad a sus pobladores.
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