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Carta abierta al exministro Juan David Correa: entre la desconfianza y la gratitud feminista

Por: Ghina Castrillón Torres. -Politóloga feminista. 




Estimado exministro Correa, 


En medio de la incertidumbre por el remezón ministerial que hoy vive el gobierno, su renuncia al Ministerio de las Culturas y los comentarios que hizo en la entrevista que le dio a María Jimena Duzán, me ha llevado a reflexionar sobre el papel de los hombres que, como usted, públicamente hablan de combatir el patriarcado.  


Le confieso que, como mujer feminista de izquierda, desconfío profundamente de los hombres que comparten las apuestas feministas, pues el machismo suele disfrazarse de discursos progresistas. Esta desconfianza que siento responde justamente a que he conocido a decenas de hombres de izquierdas aliados “machiprogres” que, aunque confrontan a las estructuras tradicionales, reproducen las mismas violencias. 


Históricamente, muchos han utilizado el discurso de la igualdad para ganar legitimidad sin cuestionar realmente sus propias prácticas cómplices. Sin embargo, soy de las que digo que esta lucha debe darse, también, con la participación activa de los hombres. En esta reflexión siempre es clave preguntarnos ¿hasta qué punto ustedes están dispuestos a renunciar a sus privilegios?  


Si bien no vengo a idealizar sus formas, más allá de los análisis sobre su gestión o si hay otras razones que lo llevaron a dejar el cargo, quiero agradecerle, porque que un hombre, desde los lugares de poder que usted ocupa, hable abiertamente de estos temas, sin duda alguna, es un gesto político significativo, aunque sabemos que, claramente, estar a favor del feminismo exige más que solo declaraciones en cartas y entrevistas, y, seguramente, estas manifestaciones pudieron ser mucho antes y mas constantes.  


Usted acaba de recordarle a muchos que la disposición para la transformación hay que demostrarla en la práctica. Esto implica tomar decisiones incómodas, cuestionar las dinámicas machistas en los espacios de trabajo. Implica confrontar públicamente a otros hombres y asumir las consecuencias políticas y personales de esas decisiones. Aun incluyendo la posibilidad ser rechazado por sectores feministas por posar de aliado, o el riesgo de también ser señalado por ejercer violencias machistas en el pasado, algo que no me sorprendería, justamente porque ustedes y nosotras hemos sido socializadas bajo el mismo sistema. 


Estas situaciones me llevan a continuar reflexionando sobre la “cancelación” y a preguntarme si debemos recibir o no apoyos de hombres que, se van sumando. Con Milei, Trump y otros, el mundo nos ha demostrado, que la intensión de completa cancelación debe ser revisada, pues a menudo terminan manipulando el discurso para fortalecer a sectores que no queremos fortalecer. Pero entonces, con mucha sospecha digo que, quizás, debemos enfocarnos en construir puentes porque, al final, el combate antipatriarcal no se gana excluyendo. 

 

Podría dedicar mis letras a agradecer a las grandes mujeres feministas que han hecho parte de este gobierno, pero hoy debo resaltar que considero valioso que hombres en el escenario público asuman la responsabilidad de hablar sobre estas problemáticas. Aunque coincido con nuestro presidente cuando, en el consejo de ministros, habló de reconocer que los puros se pueden transformar en impuros y viceversa, y también sé que el proyecto político del cambio debe ser brindando segundas oportunidades, creo que es fundamental que esas oportunidades estén acompañadas de acciones concretas. Por eso, exministro Correa, así muchas compañeras no compartan mi postura, valoro lo que usted ha dicho a partir de su renuncia.  


La lucha contra el patriarcado no es fácil ni cómoda, y menos para quienes han ocupado espacios de poder. Pero es precisamente desde esos lugares donde se pueden generar pasos significativos por su influencia. Más que aliados, necesitamos compañeros dispuestos a escuchar, aprender y actuar. 


Así que, mientras las feministas seguiremos aquí, alertas y exigentes desde dentro y fuera del gobierno, espero que, siguiendo su ejemplo, otros hombres continúen sumándose a este camino con la seriedad y profundidad que merece. 

 

Con desconfianza y gratitud,  

Ghina Castrillón  

 

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