Por: Nicolás León Rodríguez Investigador Nacional Línea de Paz, Seguridad y Derechos Humanos, Alejandra Caballero Hernández - Pasante Línea de Paz, Seguridad y Derechos Humanos
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La reciente noticia sobre el vencimiento de la tregua entre las bandas Shottas y Espartanos en Buenaventura ha generado preocupación por un posible retorno a la situación de violencia en el puerto. Estos grupos mantuvieron una guerra urbana en el distrito, exacerbando las dinámicas de violencia e incrementando las cifras de homicidios, amenazas, desplazamientos y extorsiones. A través de un comunicado público, la banda Shottas ha manifestado su compromiso con la mesa de diálogo socio-jurídica impulsada por el gobierno nacional en el marco de la Paz Total. Ellos han renovado la tregua de manera unilateral, expresando su preocupación por la negativa de Los Espartanos de continuar con el cese al fuego.
Con el fin de analizar el desarrollo de este espacio, a continuación se hace un barrido por los principales momentos que han demarcado el camino de la Paz Urbana en Buenaventura. En este recorrido es observable que los pactos de no agresión han contribuido al desescalamiento de la violencia y han permitido generar un ambiente propicio para fortalecer acciones que propenden por la construcción de paz en el territorio. Sin embargo, el espacio no ha logrado mantener un ritmo constante que permita consolidar la pacificación del puerto, razón por la cual se evidencia el progresivo desgaste del espacio que al día de hoy, se materializa en uno de los puntos de inflexión más importantes desde que se instaló la mesa.
Buenaventura Plan Piloto de Paz Urbana
En septiembre de 2022, el entonces Alto Comisionado para la Paz, Danilo Rueda, y la vicepresidenta Francia Márquez anunciaron como "prueba piloto" de la Paz Urbana las negociaciones entre estos grupos. Fruto de estos acercamientos Shottas y Espartanos acordaron el primer pacto de no agresión que permitió una reducción considerable de los homicidios entre septiembre de 2022 y abril de 2023. Buenaventura pasó de una tasa de 62 (t.p.c.m.h.) en 2022, a 35 en 2023, lo que significó además que Buenaventura saliera de la lista de las 50 ciudades más peligrosas de América Latina.
En este primer período se lograron fortalecer los compromisos entre las organizaciones y se labró el camino para poner andar el espacio de diálogo. En este sentido, también se destacan acciones como:
· La instalación del Puesto de Mando Unificado por la Vida (PMU), con la participación del Ministerio del Interior, la Alcaldía Distrital, las Fuerzas Armadas, la
Unidad Nacional de Protección, la Personería, la Defensoría del Pueblo, organizaciones sociales e internacionales, y la Fiscalía, entre otros.
· La realización del partido de fútbol organizado por el Gobierno Nacional y las organizaciones delincuenciales. En este evento no hubo hostilidades y concluyó con una caravana en moto por todas las comunas de Buenaventura, evidenciando un cambio en la dinámica de fronteras invisibles.
· La primera mesa de diálogo entre el Gobierno y las bandas, donde se firmó un acta con garantías para la participación en la negociación en octubre de 2022.
· La estrategia "Buenaventura, Potencia de la Vida en Paz Total", cuyo objetivo era impulsar el desarme y la reintegración de unos 2.000 integrantes a la legalidad. Durante estos días, se realizaron conversatorios, diálogos de saberes, competencias deportivas y un concierto por la paz.
No únicamente la disminución de la violencia fue importantes en este momento, también la combinación de agendas culturales, deportivas, sociales y políticas se sintieron como un alivio para las comunidades, y dieron un ambiente esperanzador para la construcción de paz en el puerto.
La desaparición de ‘Super’: la primera crisis
Tras la desaparición de alias ‘Super’, vocero de Los Shottas, en abril de 2023 la tregua se rompió. Durante estos meses, los homicidios aumentaron en comparación con los ocho meses anteriores, reactivó los enfrentamientos en las comunas 12, 6, 7, 8 y 10, marcando el primer traspié del proceso diálogo. Por si fuera poco, la fragmentación interna de la banda “La Empresa”, reconfiguró las alianzas criminales: “Los Chiquillos”, grupo delincuencial que se dio a conocer en marzo de 2023 se aliaron con Los Espartanos para enfrentar a los Shottas. Mientras que la facción de alias El Mono, antiguo cabecilla de La Empresa, se alió con Los Shottas para apoderarse de zonas controladas por presuntos carteles mexicanos.
Instalación de la mesa de diálogo
En respuesta al recrudecimiento de la violencia, el 18 de julio de 2023 se logró la instalación del espacio de diálogo sociojurídico entre el Gobierno Nacional y Shottas y Espartanos. La instalación contó con la participación del Gobierno Nacional, voceros de ambas bandas, organizaciones de la sociedad civil, la Gobernación del Valle, las alcaldías de Buenaventura y Cali, la ONU, MAPP-OEA y delegados de la Presidencia. Este espacio tenía como objetivo desmantelar las estructuras armadas, promover el desarme y desvincular a menores de edad de estos grupos. Además, sirvió como estrategia para contener la confrontación armada y reducir la tasa de homicidios. Como resultado, se establecieron dos treguas: la primera, el 4 de agosto, con duración de un mes; la segunda, el 4 de septiembre, extendiéndose hasta el 4 de noviembre.
En este sentido, para finales de 2023, el Alto Comisionado para la Paz anunció nuevos avances en el proceso. Se acordó extender la tregua entre Los Shottas y Los Espartanos hasta el 4 de febrero de 2024 y establecer un mecanismo de monitoreo permanente a partir del 10 de noviembre, permitiendo denunciar abusos de autoridad.
Sin embargo, como alertó la Defensoría del Pueblo, a pesar de estos esfuerzos las acciones violentas persistieron. En total en 2023, la tasa de homicidios creció un 36% respecto a 2022.
Otty Patiño: punto de quiebre de la Paz Urbana.
La llegada de Otty Patiño a la Oficina del Alto Comisionado para la Paz a finales de 2023 representó revés para el avance de los espacios de diálogo urbano instalados en el país. Este efecto se entiende en gran medida por la falta de una figura activa que permitiera darle dinamicidad al desarrollo y avance de los diálogos. De acuerdo con la carta enviada por parte de la delegación del Gobierno Nacional en Buenaventura a Otty Patiño, el escaso acercamiento del Alto Comisionado generó que la delegación incumpla sus compromisos y afecte negativamente la sostenibilidad del proceso.
Más de cinco meses después de posicionarse como Alto Comisionado, llegó la tan esperada visita de Otty a Buenaventura. Fruto de esta visita, se logró una nueva extensión de la tregua y la definición de mecanismos de monitoreo. Sin embargo, el panorama había cambiado. Las rencillas entre los grupos se habían acrecentado, motivando el levantamiento de la mesa de Los Espartanos en marzo de 2024 (grupo que a pesar de reintegrarse a la mesa dejaría haría explícitas sus diferencias con el espacio); la relación entre la delegación del Gobierno y la OACP estaba prácticamente rota; y la población civil, organizaciones sociales y comunitarias y los liderazgos sociales en el territorio se sentían apartados del desarrollo del proceso. Como lo señaló Pares: “Desde comienzos de este año se sentía la tensión. Se intentaron hacer actividades como torneos de fútbol, además de algunos festivales para afianzar los acercamientos. Todo ha sido inútil.”
Con algunos altos y muchos bajos, 2024 se caracterizó por la búsqueda de reactivar y darle un segundo aire a los espacios de diálogo de la Paz Urbana tanto en Buenaventura, como en Quibdó y Valle de Aburrá. En este sentido, en el mes de julio, posterior a la visita de Otty, el Gobierno Nacional anunció el cambio de los voceros de la delegación en Buenaventura. Fruto de ese cambio Fabio Cardoso Montealegre empezó a fungir como jefe negociador.
Aunque con dificultades, en noviembre se logró la última extensión de la tregua que tendría efecto hasta febrero de este año. Al cierre de 2024 Buenaventura presentó una disminución del 55% en los casos comparado con el 2023. Asimismo, el objetivo era avanzar en la implementación de programas y proyectos sociales; en diciembre, el
Ministerio de Justicia lanzó oficialmente en Buenaventura la estrategia Zonas de Paz y Esperanza, una iniciativa que busca transformar los territorios a través de acciones en justicia, convivencia y seguridad.
No obstante, desde la comunidad han denunciado el aumento de patrullajes y vigilancia de encapuchados en los barrios, hecho que va en línea con el fortalecimiento de las acciones defensivas de las bandas, así como la reactivación de la violencia en algunos sectores de Buenaventura. De igual forma, han sido constantes las alertas por presencia de grupos armados en los corregimientos cercanos a la ciudad. En particular del Frente Jaime Martínez del Estado Mayor Central, la Segunda Marquetalia, el ELN, el Ejército Gaitanistas de Colombia (AGC – Clan del Golfo) y también de otras bandas delincuenciales como ‘La Empresa’, ‘Los Chiquillos’ y ‘Jalisco Nueva Generación’. La población también ha señalado que los registros oficiales presentados por la Policía no corresponden a la realidad que viven las personas y denuncian delitos como la extorsión se han reactivado desde hace meses. De igual forma desde organizaciones sociales reclaman la promoción de un diálogo más abierto de cara a la población, y exigen acciones como la promoción de una cultura de paz, incentivos a la veeduría ciudadana, la reconstrucción del tejido social mediante arte, cultura y deporte, entre otros. A lo que se le suma las demoras y dificultades en la implementación de programas pilares como Jóvenes en Paz en la ciudad.
¿Hacia dónde va la paz en Buenaventura?
Desde comienzos de 2025 se ha evidenciado un aumento en la violencia incluso con personas armadas patrullando las calles, sumado a una tendencia de aumento en las cifras, con un total de 17 homicidios registrados en el mes de enero por la Policía, siendo casi el doble de los que se registraron en el mismo mes en 2023 y 2024.
El miércoles 05 de febrero del presente año Los Spartanos deciden no continuar el proceso de negociación con Los Shottas, si bien la última banda mencionada se comprometió a un cese unilateral, enfatizaron en que se defenderán si Los Espartanos los atacan. De acuerdo con Linda Posso, Coorinadora de la Oficina de Buenaventura de la Fundación Pares, la decisión de Los Espartanos no continuar el diálogo con Los Shottas podría tener implicaciones directas en la población civil, es probable que se presenten alzas en los homicidios, las extorsiones y se reactiven las fronteras invisibles que se habían pausado durante la tregua entre ambos grupos.
Aunque es importante reconocer la voluntad del gobierno nacional y de la banda Los Shottas por continuar la mesa de diálogo, claramente la población civil teme a que reaparezca la crudeza de violencia que se presentaba antes del establecimiento y renovación de las treguas entre ambas bandas.
Son múltiples y complejas las razones que han llevado al progresivo desgaste al proceso de diálogo en Buenaventura. Errores de planeación al no tener una hoja de ruta clara que permitiera operativizar las acciones encaminadas a este propósito, la ausencia de marco jurídico ha sido constantemente señalada en este punto. Errores de gestión, enmarcados principalmente en la figura del Alto Comisionado de Paz. Y también traspiés propios de la naturaleza de la negociación entre dos organizaciones delincuenciales rivales ha evidenciado síntomas cada vez más claros del desgaste del espacio.
Aunque es comprobable que el espacio de diálogo ha permitido la reducción de las violencias en la ciudad y es deseable su continuidad, es clave reajustar la metodología y estructura propia del proceso. Aun más, considerando que de no contar con un proceso sólido, tras las elecciones del 2026, el Piloto de Paz Urbana en Colombia quedé reducido a esa ilusión que no se pudo lograr. A un simple plan piloto que no funcionó.
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