¿El remesón ministerial llegará a MinEnergía?
- Daniela Bernier Pacheco
- 14 feb
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Por: Daniela Bernier Pacheco

El Ministerio de Minas y Energía ha sido uno de los que menos cambios ministeriales ha tenido en los casi tres años del gobierno Petro. Sin embargo, esto no lo ha alejado del ojo del huracán. Y es que el Gobierno de Gustavo Petro inició con la hoy exministra Irene Vélez, quien, de acuerdo con El Tiempo, fue una de las funcionarias con más críticas que el gabinete de Petro ha tenido. Bueno, en ese momento, no se hablaba mucho de Benedetti y de Sanabria, porque si no, hoy las opiniones estuvieran muy divididas.
La exministra fue duramente criticada por su postura de no conceder nuevos contratos de exploración de hidrocarburos y de no continuar con la minería de carbón a cielo abierto. Todas estas afirmaciones generaron un “choque de trenes” con otras carteras, como fue el caso con el ministro de Hacienda de ese entonces, José Antonio Ocampo, quien mencionó en unas declaraciones de Transición Energética que se requería seguir explorando.
Otra de las polémicas dentro de las que se ve inmersa es por las investigaciones que venía adelantando la Procuraduría General de la Nación por un presunto tráfico de influencias. Por este motivo y por el profundo respeto a la institucionalidad, decide dar un paso al costado y renunciar a su cargo.
Luego, es nombrado el actual ministro de Minas y Energía, Andrés Omar Camacho, un ministro que se ha puesto el “drill y las botas” y ha recorrido Colombia, tratando de solucionar temas coyunturales en el país, como lo son las altas tarifas en el Caribe colombiano, los bajos niveles históricos en los embalses por el fenómeno del niño y el más reciente, las importaciones de gas que han realizado algunas empresas por una presunta crisis en el suministro gasístico del país.
De igual manera, se destaca su labor con las comunidades, pues unas de las banderas de su gabinete han sido las comunidades energéticas, los municipios energéticos y la diversificación de la matriz energética. Todo esto, en miras de contribuir a la democratización de la energía, a la reducción de la pobreza energética y a una Transición Energética desde los territorios.
Volviendo a Benedetti y Sarabia, en el reciente Consejo de Ministros, muchos funcionarios, entre ellos el actual ministro de Minas y Energía, respaldaron las posturas de Susana Muhamad, exministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, y Francia Márquez, vicepresidenta de la República de Colombia.
Y es que estos dos funcionarios han causado, ni lo que la derecha había podido alcanzar hasta este momento, la fragmentación de sectores cercanos al Gobierno, quienes han decidido no continuar con las banderas del cambio, por lo que estos dos funcionarios representan. Sin duda, después del Consejo de Ministros, nada volverá a ser igual, y es que nos encontramos ante un Gobierno que ha incumplido la mayoría de sus propuestas y que busca en este año redimirse.
En esta redención para cumplir al pueblo que lo eligió, el presidente decidió solicitarles a los ministros, ministras y directores de departamentos administrativos su renuncia protocolaria. Como consecuencia de esta petición, el ministro de Minas y Energía presentó su renuncia protocolaria y es aquí donde muchos se preguntan: ¿qué va a pasar ahora?
La renuncia protocolaria le otorga al presidente la facultad de elegir si esa persona sigue siendo idónea para seguir ejerciendo el cargo o no. Teniendo claro el concepto, el ministro de Minas y Energía continuará en su cargo ejecutando el programa del Gobierno del Cambio en lo referente a su cartera, hasta que el presidente así lo disponga o hasta que presente renuncia irrevocable, como lo fue el caso de los ministros de cultura, ambiente y desarrollo sostenible, defensa y otros.
Se espera que este ministro continúe en la labor que le ha sido encomendada, pues un cambio del equipo de trabajo podría causarle atrasos en proyectos energéticos, en proyectos de resoluciones y en demás asuntos de competencia del Ministerio de Minas y Energía, lo cual no beneficiaría tampoco en el cumplimiento de metas del Gobierno. Por eso se requiere que el presidente actúe de manera consciente, pues otro mal movimiento podría generar mayor agonía e incertidumbre respecto a las metas.
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