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Un nuevo enroque sacude el gabinete de Petro

Foto del escritor: Óscar A. ChalaÓscar A. Chala

Por: Oscar A. Chala Padilla y Diego Alejandro Pedraza, investigadores de la Línea de Democracia y Gobernabilidad




Los cambios recientes en el gabinete de Gustavo Petro ya han generado nuevos interrogantes y están reflejando un panorama de incertidumbre con la llegada de viejos conocidos al ámbito político nacional.


Aunque el consejo de ministros televisado el 4 de febrero manifestó en la coyuntura la inestabilidad de un gobierno que enfrenta constantes tensiones, en respuesta, el presidente implementó medidas inmediatas para reorganizar su gabinete y para ajustar la posición de quienes expresaron desacuerdo con la incorporación de Benedetti a su gobierno.

Desde ese día lo que se ha observado es cierto desorden y fragmentación en el gobierno, con la posible inclusión de cuotas de los partidos tradicionales en cargos burocráticos dentro del ejecutivo y potenciales cambios de posición de algunos funcionarios, sin incorporar nuevas figuras y manteniendo a personas asociadas a escándalos, baja ejecución, poca capacidad administrativa y cuestionamientos.


Es así como Benedetti llega a asumir su quinto cargo en el gobierno, tras permanecer menos de un mes como jefe de gabinete, sin que se comprenda plenamente la razón de exponer al gobierno a una situación de tal magnitud, televisada.


Benedetti: de jefe de Despacho a Ministro del Interior


Fuente: El Tiempo.
Fuente: El Tiempo.

El eje de esta crisis ministerial es Armando Benedetti, quien transitó de jefe de Despacho a Ministro del Interior en un movimiento rápido y con varias controversias asociadas. Benedetti ha ocupado diversos cargos durante el gobierno del presidente Gustavo Petro sin destacar particularmente en ellos.


Benedetti fue Embajador en Venezuela, embajador ante la FAO, asesor de Despacho Presidencial, jefe de Despacho y, desde ahora, Ministro del Interior. Estuvo involucrado en escándalos en todos los cargos que desempeñó y, tras un mes como jefe de despacho, organizó una reunión con más de 100 congresistas de distintos partidos para iniciar la discusión sobre el trámite de las reformas sociales del gobierno, lo que precedió su nombramiento como Ministro.


Entre los escándalos más relevantes, hay que recordar los audios en los que Benedetti presuntamente indica irregularidades en la campaña Petro presidente de 2022, en los que salpica a la hoy canciller Laura Sarabia; así como el caso de maltrato familiar contra su esposa, Adelina Guerrero Covo, mientras era embajador ante la FAO.


Benedetti demostró habilidad para gestionar relaciones con los partidos, lo que sugiere que su rol se centra en el manejo de vínculos políticos y en el uso estratégico de la burocracia. Su rol político será determinante para formar la coalición mayoritaria que facilite el avance de las reformas en el legislativo, y, al mismo tiempo, su capacidad de negociación puede influir en la estructuración de las bases para el proceso electoral de 2026.


Sin embargo, su nombre genera resistencia en varios sectores del proyecto progresista, ya que, aunque posee competencias políticas, sus métodos se basan en la transacción, el negocio y el acuerdo, en lugar de procesos transparentes.


Alexander López y la jefatura de despacho


Fuente: Opinión Caribe.
Fuente: Opinión Caribe.

Alexander López dejó el Departamento Nacional de Planeación tras las renuncias solicitadas por el presidente después del consejo de ministros. Aunque su gestión en la entidad había transcurrido sin mayor ruido, su salida ocurrió en medio de críticas hacia Benedetti y de un cambio ministerial que sugería una posible desvinculación del Pacto y de la izquierda del gobierno nacional, tal como lo señaló La Silla Vacía, aduciendo que López había presuntamente amenazado con sacar al Polo del Pacto Histórico de haberse dado su salida del gabinete.


Sin embargo, en un hecho que generó sorpresa, Benedetti pasó de la jefatura de despacho a ocupar el cargo de ministro del Interior, mientras que Alexander López, exdirector de Planeación Nacional, asumió la jefatura de despacho.


Ahora bien, entre los retos que asume, lo primero que deberá hacer López es reestructurar su cargo, teniendo en cuenta que esta posición fue eliminada tras el caso de los 15 mil millones de pesos que llevó a la salida de Benedetti de la embajada de Venezuela y de Laura Sarabia de la jefatura de despacho.


López deberá diseñar un plan de trabajo para su rol, establecer un sistema de comunicación con los ministerios y vincular el despacho presidencial con el legislativo, con el propósito de avanzar en la agenda del gobierno que enfrenta dificultades en esta etapa final. Deberá considerar lo ocurrido con Laura Sarabia, quien limitó el acceso al presidente, lo que generó una desconexión que afectó el proyecto y la relación del gobierno con otras dependencias, dejando al presidente bajo una gestión que enfrentó serios cuestionamientos.


López también deberá reconocer que su rol no es central en el gobierno y que su función consiste en actuar como intermediario y facilitador, para evitar la concentración de poderes que en su momento caracterizó la gestión de Sarabia.


Susana Muhamad: De las críticas a Benedetti al DNP


Fuente: Blu Radio.
Fuente: Blu Radio.

El siguiente cambio es el que más atención ha generado debido a los eventos ocurridos la noche del consejo de ministros. La exministra de Medio Ambiente expresó críticas al nombramiento de Benedetti, indicando que podía afectar el proyecto, y también señalando las controversias asociadas a él por situaciones personales que lo vinculan a denuncias de maltrato intrafamiliar contra su esposa, Adelina Guerrero Covo.


Aunque Muhamad se pronunció en contra de Benedetti y su salida del gabinete se concretó, inicialmente se mencionó que esta decisión estaba relacionada con una posible futura campaña presidencial. Sin embargo, en un cambio inesperado, el nombre de Muhamad salió en varios medios como potencial nueva directora del Departamento Nacional de Planeación en reemplazo de Alexander López.


Con su nombramiento, el Departamento Nacional de Planeación cuenta con su tercer director en propiedad. El primero fue Jorge Iván González, con un perfil técnico; le siguió Alexander López, con un enfoque más político, y ahora Muhamad, quien combina ambos aspectos.


Ahora bien, Susana deberá agilizar la ejecución de los proyectos asignados al DNP, en particular el Plan de Desarrollo y las metas establecidas por el gobierno nacional, para alcanzar los objetivos definidos en el programa de Gustavo Petro. Sin embargo, el desafío que surge es que, para iniciar su labor, deberá coordinarse con el Ministerio del Interior y con la jefatura de despacho. Esto genera una situación que requiere atención, ya que Muhamad y López, quienes han cuestionado la presencia de Benedetti, deberán colaborar de manera conjunta para cumplir con los lineamientos establecidos por el proyecto.


El gobierno termina reculando ante el riesgo de la fragmentación de la izquierda


Fuente: Infobae.
Fuente: Infobae.

Tal y como lo habíamos señalado en este análisis, existía la posibilidad de que la estrategia del gobierno de formar un gobierno de Unidad Nacional con partidos tradicionales dentro del progresismo provocará divisiones internas en sus bases políticas, las cuales podrían llegar a ser lo suficientemente significativas como para influir, de alguna forma, en la continuidad del “Proyecto del Cambio” hacia 2026.


Aunque la incorporación de otros partidos al gabinete (que había permanecido cerrado a fuerzas externas a la coalición de gobierno desde mediados de 2023) podría haber facilitado un cambio de dirección en el ámbito legislativo, con el propósito de avanzar en las reformas políticas en el Senado y la Cámara de Representantes, el gobierno de Gustavo Petro optó por realizar un nuevo ajuste dentro de su propio gabinete. Este movimiento buscaba tanto atender las tensiones internas existentes en el mismo, como mantener la representación de la izquierda presente en el Pacto Histórico, con el fin de prevenir una posible fragmentación que pudiera afectar la cohesión de su proyecto político y consolidar su estrategia hacia la presidencia.

Este enroque resultó tener implicaciones en varias dimensiones. Inicialmente, porque preserva la capacidad de negociación que Benedetti puede ejercer dentro del Congreso, especialmente tras las reuniones que el ahora ministro del Interior sostuvo con la mayoría de las bancadas de los partidos de gobierno (Pacto Histórico, Alianza Verde) y las bancadas independientes (Liberales, Conservadores, Partido de la U) para coordinar los votos necesarios para avanzar en las reformas en ambas cámaras. El riesgo de esta estrategia es que Benedetti podría recurrir a la asignación de cargos burocráticos o incentivos políticos para asegurar los votos necesarios.

Según fuentes indagadas por la unidad investigativa de El Tiempo, Benedetti estaría participando en negociaciones con el objetivo de asignar ciertas entidades a los partidos a cambio de su respaldo a las reformas. Entre las posibilidades, se contempla la entrega de ministerios como MinComercio y MinIgualdad a los Liberales —en particular tras menciones de que María Paz Gaviria, hija del expresidente César Gaviria, podría asumir alguna de estas carteras—, cuotas en MinTIC, Icetex y la Fiduprevisora al Partido de la U, y una mayor participación en el MinDeporte al Partido Conservador, lo cual se concretó con la salida de la actual ministra, Luz Cristina López, y la llegada de Patricia Duque, nueva cuota conservadora, quien fue recomendada por el bloque caribe de los conservadores, y que buscaron un nombramiento mucho más técnico para el cargo, según lo informó La Silla Vacía.


Aunque la mayoría de los congresistas citados indicaron que las reuniones se llevaron a cabo como un primer contacto con el entonces jefe de Despacho, para transmitirle sus inquietudes, quejas y solicitudes al gobierno nacional, lo que queda claro es que el rol de Benedetti consistirá en reestructurar, por tercera vez, el denominado “Acuerdo Nacional” bajo el concepto de una nueva Unidad Nacional mediante acuerdos políticos, conforme se ha expuesto en este artículo.


En última instancia, el gobierno intenta equilibrar la presión interna de cumplir con su Plan de Gobierno y la necesidad de preservar su gobernabilidad, en un contexto donde las dificultades en la ejecución y la gestión están generando un discurso entre los gremios económicos, las bancadas del congreso, las altas cortes y la sociedad civil que se posiciona en contra de su proyecto político.


Por otro lado, el gobierno de Gustavo Petro también estaría procurando mantener la cohesión entre su partido de gobierno, su gabinete, la base de intelectuales que ocupa cargos técnicos y administrativos en el Estado y sus bases sociales y políticas. Este esfuerzo busca evitar que surja con fuerza una alternativa política dentro de su propio proyecto, así como sostener los canales de negociación permanente con otros sectores políticos, los cuales han contribuido a mantener esa estabilidad precaria.


Es así como terminó poniendo a Alexander López como su nuevo jefe de despacho, tras las señales de una posible separación del Polo Democrático del proyecto del Pacto Histórico como partido unitario, como lo señaló La Silla Vacía. Con la aparición del proyecto de Unitarios, que reúne a los partidos pequeños de izquierda que buscan preservar su personería jurídica, y frente a los esfuerzos de Daniel Quintero por formar un bloque alternativo al Pacto Histórico junto con Francia Márquez y Carlos Caicedo, el gobierno procura mantener su predominio dentro del bloque alternativo. Esto sustentado en la capacidad de Petro para transferir al menos la mitad de su caudal electoral a un candidato de su grupo, lo que podría ser suficiente para prevalecer en una eventual consulta de la izquierda con otros aspirantes y para obtener un resultado significativo en las elecciones legislativas de marzo de 2026.


La forma en que el gobierno abordó la aparición de este grupo disidente dentro de su estructura se reflejó en las declaraciones de prensa de W Radio, que señalaban el presunto nombramiento de Muhamad en el Departamento Nacional de Planeación (DNP), lo que respondería a dos necesidades fundamentales: (1) Reorganizar y priorizar los intereses electorales dentro de su propio grupo, evitando que Muhamad se consolide como una figura electoral en este ciclo y asignándole un rol en un ámbito de ejecución administrativa que le permita dirigir un proyecto progresista con miras al futuro; (2) facilitar un espacio para que su sector técnico continúe a cargo de la administración de la política pública del Estado.


Esto conduce a los rumores sobre Gustavo Bolívar como posible precandidato presidencial y su eventual salida del Departamento de Prosperidad Social en los próximos días, lo que podría buscar evitar que los intereses de los bloques de poder que rodean al gobierno se traduzcan en múltiples precandidaturas que puedan afectar su proyecto de unidad, tal como lo señalamos en este artículo.


Fuente: Revista Cambio.
Fuente: Revista Cambio.

Bolívar saldría presuntamente del DPS con ciertas lecturas en las que interpreta que tiene ventaja. Registra la mayor intención de voto en las últimas encuestas, tanto en una posible consulta de la izquierda como en las elecciones generales a la presidencia, además de concentrar el apoyo de los sectores más destacados y firmes del progresismo. Asimismo, ha iniciado la construcción de una narrativa de acercamiento político con las élites políticas y económicas regionales y nacionales. En sus mensajes, ya habla tanto de la necesidad de mantener los incentivos al sector privado, como la promoción del desarrollo de economías populares en todos los sectores de la producción nacional.



Fuente: Cuenta de X de Gustavo Bolívar.
Fuente: Cuenta de X de Gustavo Bolívar.

También parte con la experiencia de haber desempeñado un cargo en la ejecución de política pública y social, de haber implementado el discurso de transformar las lógicas asistencialistas de los subsidios mediante créditos, proyectos comunitarios y emprendimientos de menor escala, y de haber participado en las elecciones a la Alcaldía de Bogotá en 2023, donde resultó derrotado frente a dos candidaturas de centroderecha. En caso de concretarse esta precandidatura, el gobierno estaría respaldando a una de las figuras más próximas al presidente y a uno de los traductores más eficientes de su programa político.


A modo de cierre: un enroque que hace que la izquierda se trague otro “sapo”


Con estas últimas movidas al interior del gabinete, el gobierno realiza un intercambio que puede interpretarse como un equilibrio entre los sectores políticos más firmes de su base, los aliados tradicionales y los operadores políticos que permanecen en su administración: asigna el MinInterior a Benedetti a cambio de otorgar el control del gabinete y de las políticas públicas a su sector de izquierda. Esto proporciona a ese bloque una posición que le permite supervisar y monitorear las acciones de Benedetti en el ministerio, al tiempo que plantea a la izquierda el desafío de demostrar su capacidad de ejecución.


Así como el nombramiento de Pedro Sánchez como nuevo ministro de Defensa, que transmite a los militares la responsabilidad de abordar la crisis de seguridad derivada de las dificultades de la Paz Total, también posiciona a la izquierda en un rol de supervisión y gestión dentro del gobierno. Laura Sarabia y Benedetti dejaron la vara muy alta en los últimos dos años en términos de microgerencia y coordinación con sectores políticos distintos, primero cuando ella ocupó la jefatura de Despacho y luego cuando él asesoró al presidente en asuntos relacionados con el Congreso durante varios meses, antes de asumir ese mismo cargo.


Con ese escenario, ¿estas concesiones sí estarían fortaleciendo al gobierno en el corto plazo, pero lo estarían debilitando en el largo? O, por el contrario, ¿está logrando Petro construir un equilibrio político suficiente que le permita llegar con fuerza a 2026?

 


 

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