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La venganza de la familia de Fabio Ochoa que sembró la semilla paramilitar en Colombia

Actualizado: hace 1 día

Por: Redacción Pares



Don Fabio Ochoa Restrepo era un reconocido empresario y ganandero paisa. Era amigo de figuras respetables de la sociedad paisa como Don Alberto Uribe Sierra y de sus hijos, Alvaro y Santiago. Tenía varios dolores de cabeza. Al menos eso decía públicamente. Sus hijos, Juan David, Jorge Luis y Fabio Ochoa Vasquez estaban, a finales de los setenta, pegados a los “mágicos”, así se les llamaba coloquilamente a esos empresarios que de la noche a la mañana, como por un acto de magia, se hacían ricos. Después se les conocería como narcos.

 

Don Fabio de dientes para afuera parecía ser un tipo correcto. Pero entre casa veía con buenos ojos las nuevas fórmulas de financimiento de sus hijos. Lo que sí le molestaba a él y a todos los nuevos ricos de Medellín es que los forajidos del M-19 los estuvieran extorsionando, secuestrando, a veces matando. La gota que rebozó la copa fue el secuestro de Martha Nieves Ochoa, el 12 de noviembre de 1981. La hija querida de don Fabio. Dos semanas después los Ochoa Vásquez convocan a un congreso de mafiosos. El lugar era el Hotel Intercontinental de Medellín y a este evento asistieron 223 personas. Allí estaba la crema y nata del Cartel, Lehder con su andar acelerado por culpa de la coca, Rodríguez Gacha con sus sombreros y sus diamantes. La idea era hacer una colecta -2 millones por narco- para armar a muchachos, formar ejeércitos personales y darles a todo lo que oliera a guerrilla y comunismo. Según datos de Verdad Abierta se recolectaron 446 millones de pesos de la época que sirvió para formar un ejército de 2.230 hombres.

 

El lanzamiento no pudo ser más espectacular: durante un clásico América vs Cali una avioneta sobrevoló el estadio Pascual Guerrero. Allí dejó caer cientos de papeles anunciando que nacía el MAS, que eran las siglas de Muerte a Secuestradores. A punta de torturas fueron encontrando nombres como el de Luis Gabriel Bernal Villegas quien fue el responsable del secuestro. En pocos días el MAS detuvo a 25 personas cercanas de Bernal Villegas, incluída su esposa. Antes de que fuera 1982 Martha Nieves Ochoa apareció frente a las instalaciones del diario el Colombiano, atada de pies y manos.

 

Desde entonces empezó una relación compleja entre los carteles de la mafia y el Cartel de Medellín. Pablo Escobar siempre se declaró “un hombre de izquierda” y admiró golpes como la toma a la Embajada de República Dominicana o el robo de las armas del Cantón Norte, pero dentro de su misma organización Gonzalo Rodríguez Gacha, después de lo que las FARC le hicieron a su producción de cocaína en Tranquilandia, le declaró la guerra hasta el punto de que fue el primer gestor del genocidio de los miembros de la UP.

 

A mediados de los ochenta estos ejercitos se fueron volviendo más grande y más sofisticados gracias a la llegada al país de mercenarios como el israelita Yahir Klein. En el Magdalena Medio el arbol se ramificaba gracias a Ramón Isaza y Henry Pérez y, después de la caída de Escobar, tomaron las banderas de la lucha antisubversión como excusa para apoderarse de cientos de miles de hectáreas. La casa Castaño y Mancuso, con la ayuda de buena parte de las Fuerzas Armadas, instauraron sus banderas del terror. Pero todo nació por el secuestro de la hermana de Fabio Ochoa, quien acaba de ser liberado y está de vuelta en Colombia.

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