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¿Perdió Galán la batalla contra la delincuencia?

Por: Nicolás León Rodríguez




El 2025 no ha sido un buen inicio de año en materia de seguridad para Bogotá. De acuerdo con las estadísticas entregadas por la Secretaria de Seguridad, Convivencia y Justicia de entre enero y febrero se han presentado al menos 175 homicidios, es decir, 10% más que en 2024, situación que ya venía en aumento cuando se evidenció un incremento superior al 11%. Otros delitos como la extorsión (3,9%), el secuestro (125%) y las lesiones personas (8,2%) también continuaron en aumento.


El crimen gana terreno en Bogotá


Al menos desde el 2019, la Defensoría del Pueblo ha venido alertando de manera reiterada la expansión y fortalecimiento de grupos de delincuencia organizada en Bogotá (Defensoría del Pueblo AT 023 – 19; 046 -21; 010 -21; 004 – 2024). Estas alertas evidencian la reaparición de acciones violentas de grupos desarticulados, la exacerbación de los reportorios de violencia por parte de estos para el control territorial y el control de las rentas ilegales y la consolidación de los santuarios criminales. Asimismo, la consolidación de gobernanzas criminales a través de los que se ejerce control de la vida de los pobladores en localidades como Mártires, Santa Fe, Chapinero, Barrios Unidos, Engativá, Fontibón, Suba, Kennedy Bosa, Ciudad Bolívar entre otras.


Asimismo, en estos documentos se alerta sobre la utilización de repertorios de violencia que generan mayor impacto en el orden público de la ciudad. Es el caso de los hallazgos, incautaciones y/o activaciones de artefactos explosivos, los cuales se utilizan como muestra del interés de estructuras armadas demostrar el poder han ganado estos grupos en la capital (AT 004-24).



Extraído de Defensoría del Pueblo. AT 004-24.
Extraído de Defensoría del Pueblo. AT 004-24.

En consideración, los recientes hechos de activación de artefactos explosivos en el barrio San Bernardo de la localidad de Santa Fe ya habían venido siendo advertidos como parte de una dinámica de expansión de los grupos que hacen presencia en las UPZ La Sabana y Santa Isabel (en los Mártires) y Las Nieves y Sagrado Corazón (En Santa Fe), zonas aledañas a este barrio. En este sentido, es importante destacar la ubicación geográfica de San Bernardo como corredor estratégico para los barrios del sur al norte de la ciudad, así como un expendedor de estupefacientes para los barrios del centro y oriente de la ciudad.


Los homicidios, por su parte, se han concentrado en localidades como Ciudad Bolívar, Kennedy, Suba, Usme y Santa Fe. Localidades estratégicas en las que organizaciones como Tren de Aragua, Los Camilos, Los Paisas, Los Venecos, Los Costeños, entre otras tienen presencia presencia y control territorial.


En tal sentido, la evolución de la amenaza de las organizaciones delincuencias en la ciudad viene en aumento. Por un lado, por la intención de expandirse y controlar corredores estratégicos para la captación de rentas ilícitas, por otro, por la utilización de repertorios de violencia cada vez más cruentos que les permitan ganar ese control.

¿Incendiar el tablero? La estrategia de Galán


 “Implementar 125 Acción(es) conjuntas de intervención en áreas identificadas como críticas por la presencia de estructuras criminales” es una de las macrometas del plan de gobierno “Bogotá Camina Segura”. Esta meta resume el accionar de la Alcaldía conntra de las estructuras delictivas en los últimos meses: intervenir en puntos estratégicos en donde se focaliza las actividades delincuenciales de estas organizaciones. Operativos, capturas, incautaciones. Hacer sentir que la institucionalidad manda.


De acuerdo con el Alcalde Galán, en los últimos meses se han incrementado este tipo de intervenciones. El hecho más reciente intervención se dió en el barrio María Paz el pasado 17 de marzo, pero también destacan el gran operativo hecho en el barrio San Bernardo hace apenas una semana. Los problemas con este tipo de intervenciones son básicamente dos: por un lado, las respuestas por parte de las organizaciones pueden generar picos o nuevos ciclos de violencia; por otro, a costa de este riesgo, los resultados no son necesariamente efectivos si no están acompañados de una acción integral.


Según la misma Alcaldía estas intervenciones habrían ocasionado la activación de artefactos explosivos en estas localizaciones. Desde Pares, ya se había alertado sobre la utilización de estos artefactos en 2024 en barrios como Claret en la localidad de Rafael Uribe Uribe, en el oriente de la ciudad en la Av. Circunvalar y en el barrio El Amparo y el barrio María Paz en la localidad de Kennedy. La mayoría de estas zonas habían tenido intervenciones de la Alcaldía con anterioridad.


En entrevista con El País América, el Secretarío de Seguridad Cesar Restrepo, reconoce los posibles efectos que tienen este tipo de intervenciones:

“Hay dos formas de bajar la tasa [de homicidios]: acordar con los criminales para que no sean violentos [a cambio de dejarlos mantener sus negocios delictivos] o desmantelando el crimen, golpeándolos. Nosotros no vamos a hacer acuerdos criminales, así que fuimos a la ofensiva”.

En tal sentido, barrios como San Bernardo, Santa Fe, Las Nieves, y otros barrios aledaños que asisten a la reconfiguración del control territorial por parte de estructuras criminales y de captación de rentas ilegales, se les suma las intervenciones recientes de las Alcaldías, generando un escenario que predispone el recrudecimiento de los repertorios de violencia.

Asimismo, es necesario enfatizar que aunque se dé en el contexto de una competencia criminal, las víctimas no son únicamente pertenecientes a estas organizaciones.

Contrariamente, la población de los barrios suele convertirse en escudo o ser fácilmente instrumentalizada por parte de los grupos, generando mayor riesgo de victimización.

Desde el año 2019, la Defensoría lo ha venido alertando sobre esto en el contexto bogotano: “Este escenario complejo insta a las autoridades a evaluar los impactos de sus acciones para no aumentar la vulnerabilidad de la comunidad que habita, trabaja o visita estas localidades” (AT 046 de 2019).


Por otro lado, aunque las intervenciones llegan a desestabilizar el desarrollo de la actividad delictiva, no garantizan una pérdida sobre el control de los negocios ilícitos por parte de estas organizaciones. Todavía más en barrios y cuadras de la ciudad que poseen un férreo control por parte de las organizaciones delincuencial. Para no ir tan a lejos, a casi un año del megaoperativo en Kennedy en el que participaron más de 500 uniformados de Policía, 90 hombres del Ejército, acompañados de helicópteros, drones y vehículos militares, realizaron numerosas incautaciones de estupefacientes, objetos cortopunzantes, armas de fuego y artefactos explosivos. Al día de hoy, María Paz y El Amparo, continúan siendo nodos de la criminalidad en la ciudad.


En tal sentido, vale la pena preguntarse si desde el Distrito está haciendo uso de herramientas suficientes para la recuperación del control en estas zonas, o por el contrario (y como ocurre en El Amparo), a pesar de las intervenciones las organizaciones conservan su capacidad de para gobernar allí.


Cabe mencionar igualmente, que el plan de Gobierno estipulo como meta la reducción de la tasa de homicidios a 8 puntos. lo que se traduce en reducirlos casi a la mitad de lo reportado en 2024 (15.1). En vista de lo expuesto en la estrategia de Galán, este objetivo parece cada vez más difícil de alcanzarse.


Finalmente, durante 2025 la Alcaldía ha afirmado que se meterá de lleno con la recuperación del espacio público, sin embargo, no es clara la ruta a seguir luego de desarrollarse este tipo de intervenciones. Si se trata de una suerte de acontecimientos esporádicos, como ha sucedido en el barrio María Paz, o efectivamente hay una estrategia que permita acompañar la intervención policial para que las demás instituciones lleguen de manera integral a estas zonas. Hasta el momento, y con las consecuencias referidas, la criminalidad continúa aventajando a la Alcaldía de Galán.

 

 

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